jueves, mayo 19, 2011

Lista de ciudades que están tomando la plaza

ESPAÑA

A Coruña: El Obelisco.
Albacete: Pza. del Altozano 20h.
Alicante: Plaza de la Montanyeta, 19 horas.
Almería: Plaza de Juan Casinello – (Plaza del educador) – (Plaza de la leche)
Arrecife (Lanzarote) Jueves a las 20h frente al Cabildo
Badajoz: Avenida de Huelva. 18 de Mayo. 20:00h.
Barcelona: Plaça Catalunya #acampadabcn #catalanrevolution
Benidorm.
Bilbao: http://bilbao.tomalaplaza.net/
Burgos: Plaza Mayor, 20 horas.
Cáceres: Plaza Mayor. 19 de Mayo. 20.00 horas.
Cadiz: Plaza palillero
Cartagena: Plaza de los Juncos, 21 horas.
Castellón: Pza Mª Agustina. http://castellon.tomalaplaza.net #acampadacastellon
Ciudad Real: Plaza Mayor.
Córdoba: Boulevard de Gran Capitán, 20 horas.
Cuenca: Plaza de San Esteban 20:30h.
Donostia-San Sebastián: Kiosko del Boulevard, 20 horas
Écija: Plaza de España.
Elche: Plaça de baix, 20:00.http://elche.tomalaplaza.net
Fuerteventura: Viernes 20 a partir de las 19.00 en la Plaza de la Iglesia de Puerto del Rosario.
Gijón: Plaza del Conceyu, #spanishrevolution #acampadagijon
Girona: Plaça del vi 19 maio 20h
Granada: Plaza del Carmen (Ayuntamiento), 20 horas.
Guadalajara. Plaza del Ayuntamiento.
Huelva: Plaza Antiguo Colombino, 18 horas.
Huesca. Plaza Zaragoza. 19 de mayo, 20:00h.
Jaén: Plaza de la Constitución
Jerez: http://jerez.tomalaplaza.net
Langreo: Plaza del Ayuntamiento, 18 horas.
Las Palmas de Gran Canaria: Plaza de San Telmo.
León: Plaza Botines, 20 horas.http://leon.tomalaplaza.net
Lleida: Plaza Ricard Vinyes, 20 horas.
Logroño (la Rioja): Plaza del Mercado 20h
Lugo. Plaza Mayor. 20h. #acampadaLugo
Lugo. Plaza Mayor. 20h.
Madrid: http://madrid.tomalaplaza.net
Málaga: Plaza de la Constitución, 19 horas.http://malaga.tomalaplaza.net
Mataró: plaça Santa Ana. 19 y 20 de mayo. 20:00h.
Mérida. Plaza de España. 20:30h.
Mieres: Plaza del Ayuntamiento, 18 horas.
Murcia: La Glorieta, 20 horas.
Ourense: Praza Maior, 20 horas.
Oviedo: Plaza de la Escandalera #acampadaoviedo
Palencia: Plaza Mayor 20h
Palma de Mallorca: Plaza de España, 18 horas.
Pamplona: Plaza del Ayuntamiento, 20 horas.
Ponteareas.
Pontevedra: Plaza de la Peregrina. 20:00h.
Salamanca: Plaza de la Constitución, 24 horas.
Santa Cruz de Tenerife: Plaza de la Candelaria, 20 horas.
Santander: Plaza Porticada, 20 horas.
Santiago de Compostela: Plaza del Obradoiro, 19 horas.
Santiago: Plaza del Obradoiro
Segovia: Plaza del Acueducto, 20 horas.
Sevilla. Plaza de Metrosol. Encarnación. #acampadasevilla
Soria: Plaza Mayor, 20 horas. http://soria.tomalaplaza.net
Talavera de la Reina. Plaza del pan. Viernes 20 mayo. 19h.
Tarragona: Plaça de la font. @acampadatgn, #acampadatgn
Tenerife.
Terrassa. #acampadaTRS
Toledo: Zocodover, 20 horas. http://toledo.tomalaplaza.net/
Valencia: http://valencia.tomalaplaza.net/#acampadavalencia #acampadavlc
Valladolid: Plaza de Fuente Dorada. #acampadavalladolid #asambleavalladolid #fuentedorada
Vigo: Plaza Ribadavia (La Farola) #acampadavigo
Zamora: Plaza del gobierno. 19 de mayo. 14h http://zamora.tomalaplaza.net/
Zaragoza: Plaza del Pilar. FB acampadazgz, @acampadazgz, http://acampadazgz.blogspot.com


INTERNACIONAL


Bruxelles. Viernes 20. Frente a la embajada española. 18.30h.
Berlín. Tiergarten: Frente a la embajada Española. 15:30 h
Birmingham: Victoria Square Viernes, 20 de Mayo. 12:00h AM
Bogotá: frente a la embajada de España (Carrera 92 # 12). Viernes a las 13:00
Brighton.
Buenos Aires. Plaza Mayo. 19 de Mayo. 17:30h.
Bristol. UK. Center City. 22 mayo. 17h.
Edinburgh (UK): 19 de Mayo. 15:00h y 20:00h
Florencia (IT): Piazza Santa Croce.19 de Mayo. 20:00h.
London (UK): Frente a la embajada de España.18 de Mayo.
Mexico DF: Frente a la embajada de España. 12h.
Padova-Italy; Prato della Valle 20/05 18h
París. (FR): Embajada de España. jueves, 19 de mayo · 20:00 – 23:00
Piazza Castello, Turín, Italy Viernes, 20 de mayo de 2011 20:00h.
Viena. Domingo, 22 de mayo · 12:00 – 12:30


Manuel
#735

Somos

De la indignación a la reacción.
De unos cientos a unos miles.
De unos miles a muchos miles.
Espera y verás.
El Roto, como siempre, fue quien mejor resumió la nueva situación.
¿Basta con observarla?
¿Con tachar de manipulado al movimiento 15-M, que pide democracia real porque la que tenemos no solo no llena sus necesidades, sino que se ha vaciado de valores?

Pocos días antes de las elecciones, y los candidatos con estos pelos.
Me alegro de que la sacudida se produzca.
Claro que el domingo, si el resultado sitúa a la derecha al mando, como anuncian las encuestas, y a las puertas del Gobierno de la nación, claro que en ese caso, repito, la culpa será de estos Indignados con Causa y a menudo sin casa, como reza uno de los inteligentes carteles que han esgrimido.
De fabricación casera: ¿eso no sugiere nada?
Por todos los demonios, qué alivio.

¿La culpa será suya, por plantear ahora sus problemas?
¿Ninguna responsabilidad para un sistema en el que se distingue al bueno del malo contando cuál de los dos partidos que cortan el bacalao lleva más corruptos en las listas?

¿Ni para los medios que también hemos partido el país en dos?
¿Ni para los ciudadanos que tragan con lo que les echen, y los que hacen trampas para no estar en las mesas electorales?

¿Ningún castigo para los indiferentes?

El movimiento 15-M puede crecer, tiene que crecer.
Motivos no le faltan, objetivos los encontrará.
Canalizará su rabia, como dijo que están haciendo uno de los manifestantes, al que escuché por la radio.

Adelante, a por los sueños, tal como explicó Cristina en la Radio Pública, dándonos a todos la lección de su dignidad, la que aprendió de sus abuelos y sus padres.

Ellos somos nosotros.

Si no entendemos eso, es que no entendemos nada.


MARUJA TORRES 19/05/2011

Manuel
#734

El Movimiento 15-M

Leo las crónicas sobre el Movimiento 15-M y pienso que tiene mucha razón. Y me alegro.
Me alegro, sobre todo, de que, por fin, una gran parte de la población aplastada y descontenta salga a la calle a decir que están hartos y que la situación tiene que cambiar.
El peligro estriba en equivocarse de ventanilla, en protestar contra el sistema democrático, no contra los que viven a costa del sistema democrático y lo están destruyendo.

Por eso creo que el 15-M tiene razón pero debería orientar su protesta en el sentido que propugna Almudena Grandes en su columna ¡Vota! del día 16 de mayo.
Mi propuesta, incluso, va más allá; todos los que salen a la calle porque piensan que el sistema está podrido y que los partidos no les representan deben votar masivamente a los partidos de izquierda y, además, afiliarse a ellos para, una vez dentro, provocar el cambio que reclaman promoviendo medidas tales como: una ley electoral proporcional que acabe con el bipartidismo establecido; la limitación de mandatos, de forma que ningún responsable político permanezca más de dos legislaturas en el cargo; las listas abiertas en todas las elecciones para que no sea el partido sino el elector quien decida a quién hay que elegir; la obligatoriedad de que cualquiera que sea elegido para cualquier puesto, una vez que lo abandona al término del plazo establecido, vuelva al puesto de trabajo que dejó; que toda persona elegida para cualquier puesto esté obligada a declarar sus ingresos y patrimonio, tanto al incorporarse como al abandonar el mismo; y que se les exija a los políticos que si durante el ejercicio del cargo son imputados por cualquier delito, deberán abandonarlo inmediatamente; y, si son condenados, se les impedirá presentarse nunca más.

Algunos lo hemos intentado pensando que desde dentro es como se puede provocar el cambio; pero, evidentemente, no se consigue en plan Quijote.
Sigo convencido de que es desde dentro como puede conseguirse, pero solo si somos multitud.
Y que la indignación se convierta en acción transformadora.
No permitamos que se apropien de la democracia los que consideran que todo es suyo, el sistema, las instituciones, el dinero.

- Antonio Calvete. Getafe, Madrid.


Manuel
#733

Del malestar a la indignación

Una vez el malestar se ha hecho indignación, ya solo falta lo más difícil: transformar este sentimiento en una política.
Hay quien pretende que esto es imposible, que la indignación no hace política, con lo cual solo genera frustración.
La historia está llena de ejemplos que confirman que esto no es cierto:
¿Qué habría sido de los derechos civiles de los negros americanos sin las movilizaciones de los 60?
¿Qué habría pasado en los sistemas de tipo soviético sin la digna irritación que puso a tantos ciudadanos en la calle?
O, sin ir tan lejos, las tropas españolas todavía estarían en Irak si la gente no hubiese protestado. Indignación ha sido muchas veces el paso previo a un cambio o transformación política.
Lo hemos visto recientemente en los países árabes: el destino final de las revueltas es incierto, pero lo que es innegable es que la indignación ha tenido consecuencias políticas.

Por fin, después de tres años de crisis, han emergido las primeras expresiones de indignación en la sociedad española.
No era comprensible que el malestar estuviera tan contenido en una situación potencialmente tan explosiva: 20% de trabajadores en paro; 43% si nos ceñimos a la población juvenil. Se estaba tirando a toda una generación por la borda -con las terribles consecuencias de futuro que eso tiene para el país- y aquí no se movía nadie.
Han circulado diversos argumentos para explicar esta atonía: la renta per cápita es todavía suficiente para que las clases medias y parte de las populares puedan proteger a sus hijos; el miedo es muy grande en una sociedad en la que, sin horizontes de futuro, la gente teme perder lo que tiene; el bienestar de estos últimos años ha generado un cambio cultural hacia posiciones más conservadoras; el discurso de la crisis y de los ajustes ha calado y la gente lo acepta con resignación. Podríamos añadir otra explicación: el énfasis de Zapatero en la prioridad a las políticas sociales durante los dos primeros años de la crisis fue un antídoto a la conflictividad. Pero todo se vino abajo cuando Zapatero, bajo la presión de los mercados, dio el gran giro hace un año, coincidiendo además con el momento en que la crisis llegaba ya directamente al bolsillo de los ciudadanos. Allí el presidente se desplomó irremisiblemente en las encuestas y el malestar entró en ebullición hasta emerger ahora, en forma de movilización social.

Está por ver el calado de unas movidas que solo acaban de empezar. Razones para la indignación hay muchas.
Viendo a Mariano Rajoy aplaudir, el lunes, al mallorquín Balza por haber hecho limpieza de corruptos en el PP de las islas y jalear, el martes, al imputado Camps en Valencia, que ha llenado las listas de sospechosos, es difícil no sentir irritación.
Por una vez, el mensaje de Rajoy ha sido nítido: me da igual que sean legales o corruptos, lo único que importa es que sean del PP.
Estos comportamientos son los que desprestigian la democracia.
Y lo grave es que una parte de la sociedad parece dispuesta a validarlos, votando a los corruptos.

Las desigualdades han crecido de forma exponencial, poniendo en riesgo el óptimo de desigualdad, a partir del cual aparece la amenaza de fractura. En la pugna entre poder económico y poder político siempre ha llevado ventaja el primero, pero en esta crisis la sumisión de la política ha sido tan grande, que es muy difícil verla como un contrapeso en favor del interés general. Si añadimos una política de consagración legal de los privilegios y el impudor del poder financiero, buscando la socialización de las pérdidas al tiempo que se reparte obscenamente los beneficios, la irritación tiene fundamento.
El Gobierno ha perdido la capacidad de conectar con el malestar social.
La oposición se ha limitado a la estrategia del cuanto peor, mejor, es decir ha apostado por el poder, no por los ciudadanos.
El bipartidismo -propio de los países con mayor desigualdad social- limita peligrosamente las opciones de los ciudadanos.
Es lógico que la ciudadanía no se sienta reconocida y cunda la idea de que la democracia está secuestrada.

Los ciudadanos que estos días expresan su indignación, curiosamente, reclaman lo mismo que los ciudadanos de los países árabes: más democracia.
Ellos, no tenían; nosotros, la tenemos, pero con señales manifiestas de deterioro y de alejamiento de la ciudadanía.
Lo que se pide es reanimar la democracia en beneficio de los ciudadanos.

Algo más que votar cada cuatro años.

JOSEP RAMONEDA 19/05/2011


Manuel
#732

Democracia real ¡ya!


Desde hace unos días, la Puerta del Sol ya no es el centro de la ciudad, sino el centro de los ciudadanos: es decir, algo más parecido a un corazón que a una plaza.
El Movimiento 15 de Mayo, que es como tal vez se va a recordar para siempre esta rebelión pacífica que las fuerzas del orden parecen intentar convertir en un caos, es un ya está bien, un hasta aquí hemos llegado del que lo único difícil de entender es que haya tardado tanto en llegar.
¿Por qué aguantamos tanto la dictadura de los siniestros mercados, cuya única función es conseguir que la mayoría de nosotros viva con estrecheces o directamente sin nada para que tipos como el presidente del Fondo Monetario Internacional, detenido en Nueva York presuntamente por agredir a una camarera de su hotel, duerman en habitaciones de 3.000 euros la noche?
Claro que ese hombre demuestra que por muy alto que uno llegue nunca estará por encima de sus bajos instintos; pero también alguna cosa más: representa la clase de personas que dirigen el mundo.


"La clase de personas, de hecho, contra las que hay que salir a la calle a decir basta", dice Juan Urbano, que como habrán intuido es uno de los manifestantes de la Puerta del Sol, uno de esos a los que rodean docenas de coches patrulla y agentes de policía igual que si las autoridades los consideraran el enemigo.
Se equivocan, porque esto no es una invasión sino un acto de resistencia, no es una renuncia a la política sino su reivindicación: una política que recuerde que su objetivo debe de ser mejorar nuestras vidas y que no olvide que podemos ser mano de obra, pero no somos bestias de carga.

El poeta Vladimir Holan, famoso por la forma en que guardó silencio durante décadas para poder seguir diciendo lo que quería, al encerrarse en su casa de Praga a escribir lo que el régimen totalitario que sufría su país jamás le hubiera permitido publicar, dijo que "nunca hay que mezclar los recuerdos con las esperanzas", y Juan Urbano y yo creemos que se equivocaba en las dos cosas, quedándose en casa y llegando a la conclusión de que se puede avanzar sin mirar atrás.
Aquí y ahora estamos viendo justo lo contrario, a unos ciudadanos que de pronto parecen haberse acordado de que las calles son suyas, de que tienen el derecho de no estar de acuerdo y la ilusión de cambiar las cosas: hay que derrocar la tiranía del dinero y estar seguros de que, como dice Juan Urbano, si dejamos de seguir a los flautistas de Hamelin dejaremos de ser ratas y volveremos a ser personas.

El Movimiento 15 de Mayo es sin duda mucho más pequeño que sus enemigos, pero no tiene por qué ser más débil, y de hecho su tamaño será directamente proporcional a la fuerza que se emplee contra él.

Las personas que se convocan unas a otras mandándose mensajes a través del móvil son cada vez más y las elecciones están muy cerca, lo suficiente como para que a muchos se nos ocurra que a lo mejor millones de votos en blanco podrían decirlo todo.
Juan Urbano y yo pensamos volver a la Puerta del Sol el viernes.
"Nos van a oír", me dice. "Esa gente que nunca escucha, nos va a tener que oír".
Ojalá tenga razón, porque Democracia Real Ya es un lema al que apetece añadirse: a veces no hay nada más hermoso que cantar rodeado de policías antidisturbios.


BENJAMÍN PRADO 19/05/2011

Manuel
#731

martes, mayo 17, 2011

¿Crísis migratoria?


Manuel
#730

L'explosion en vol


Le scénario tant attendu par les uns, tant redouté par les autres, celui de l’explosion en vol, est en passe de se réaliser.
A ce stade, on voit mal comment Dominique Strauss-Kahn, qui devrait être inculpé dans les prochaines heures, à New York, pour agression sexuelle et tentative de viol, pourra aller au bout de la démarche qu’il avait semble-t-il engagée et se présenter à l’élection présidentielle de 2012.

Il faut évidemment avant d’en arriver là s’en tenir aux faits, attendre le déroulement de l’enquête et du procès à New York. Et la version de DSK lui-même.
Rappelons qu’il était sorti «blanchi» lors d’une précédente affaire et que ses intentions agressives avaient alors été écartées. Il avait dû présenter des excuses.
Le boulet n’était pas passé très loin, mais il s’en était bien sorti.

Nous discutons là de l’effet inévitablement produit par l’énoncé de l’information elle-même sur l’opinion et sur ce que sera à son égard le comportement des médias.
Regardons ce que l’épisode de la Porsche avait provoqué dans la presse: des enquêtes tous azimuts sur le train de vie de DSK. Il y a fort à parier que l’incendie new-yorkais conduise les médias à se concentrer sur la vie privée du patron du FMI.

Vérité en deçà de l’Atlantique, mensonge au-delà?
A l’heure de l’information instantanée et planétaire, cela ne peut guère le sauver.
Dans ce qu’on appelait hier les cercles informés, on prêtait à DSK, en matière de sexe, une véritable addiction. Au sens où les Américains la considèrent, et la soignent.
On se disait: dans ce domaine, les Français sont blasés et tolérants; là où les Américains sont puritains à l’excès et judiciarisés au point qu’il faut se garder dans la vie quotidienne de faits et gestes qui pourraient être interprétés comme ayant une intention agressive.
Que celui qui n’a jamais péché lui jette la première pierre: c’était l’argument que l’on pensait pouvoir opposer à ceux qui, dans la vie publique, parmi ses adversaires, se montraient insistants sur le sujet.

Hélas! hélas! hélas!
Voici DSK en mauvais héros d’une banale série télé américaine, avec inculpation à la clé, policiers l’obligeant à débarquer de l’avion, etc.
Un vrai scénario catastrophe dont on voit mal qu’il puisse se remettre.

Question: si véritablement DSK est un «sex addict», et qu’il le sait, comment a-t-il pu persister dans son intention de vouloir briguer les suffrages des Français?
N’y a-t-il pas là une exigence de responsabilité au-delà de son imprudence qui aurait dû le conduire soit à traiter ce problème, soit à renoncer à sa candidature?

Tout cela est évidemment plus que rageant.
Aujourd’hui encore, le JDD publie un sondage de l’Ifop qui confirme l’avantage comparatif de Strauss-Kahn dans le paysage politique français: il est non seulement en tête des intentions de vote au premier tour (26%) mais il est surtout le seul qui soit assuré, selon cette enquête, de figurer au second tour.
Tous les autres socialistes et Nicolas Sarkozy lui-même, sont dans la zone de la plus grande incertitude et crédités peu ou prou des mêmes chiffres que Marine Le Pen (22% et 23%).

Cette situation privilégiée s’explique par le fait que DSK est de tous les candidats de la gauche celui qui souscrit le mieux au critère de l’élection présidentielle.

A mes yeux en effet, la clé de l’élection est détenue par celui ou celle qui saura le mieux nous situer. Nous situer dans le monde en général, en Europe en particulier.
La mondialisation, les révoltes arabes, l’intense remue-ménage planétaire que nous vivons oblige à être capable de dire au pays: «Voilà ce que nous sommes, voilà ce à quoi nous pouvons prétendre, voilà quelle doit être notre ambition, voilà comment la France et l’Europe doivent se situer dans les nouveaux équilibres planétaires qui sont en train de se construire sous nos yeux.»

C’est pourquoi le pari n’est pas perdu pour Nicolas Sarkozy car il est par fonction aux premières loges. Au-delà de l’épisode libyen, il y aura donc sa gestion des affaires européennes, du G20, etc. toutes occasions qui peuvent lui permettre cet exercice dans lequel un François Mitterrand excellait, avec son obsession de «tenir le rang» de la France.

L’avantage de DSK est qu’il nous situait par fonction.
En tant que patron du FMI, il était évidemment en situation et déjà l’acteur de cette remise en ordre généralisée.

Dans le contexte actuel, le scénario possible est quand même celui de son élimination de facto de la course à la présidentielle et donc de la candidature de Martine Aubry.
A posteriori, on comprend mieux l’attitude et l’obstination d’un François Hollande.
On disait: pourquoi s’obstine-t-il si DSK est candidat alors qu’ils ont les mêmes idées?
En son for intérieur, François Hollande avait sans doute une idée des fragilités de DSK...

En attendant, un tel événement produit, comme une éruption volcanique, des coulées successives de lave et ce n’est qu’après qu’on pourra évaluer le nouveau rapport des forces.
Rude affaire!




El escenario tan esperado por unos y tan temido por otros, el de la explosión en pleno vuelo, está a punto de realizarse.
En este punto, uno no imagina cómo Dominique Strauss-Kahn (DSK), inculpado por agresión sexual e intento de violación en Nueva York, podrá llevar a término el proyecto en el que se había embarcado y presentarse a las elecciones presidenciales francesas de 2012.

Evidentemente, antes de ir más allá, hay que atenerse a los hechos y esperar el desarrollo de la investigación y el proceso en Nueva York. Y también la versión del propio DSK.
Recordemos que ya fue exculpado de un caso anterior y que entonces sus intenciones agresivas quedaron descartadas.
Tuvo que presentar excusas, pero, aunque estuvo cerca del desastre, salió bien librado.

De lo que se trata ahora es del inevitable efecto que producirá esta última información sobre la opinión pública y sobre el comportamiento de los medios de comunicación para con el interesado.
No olvidemos que el episodio del Porsche desencadenó en la prensa una cascada de artículos sobre el tren de vida de DSK.
Ahora, es más que probable que el incendio neoyorquino conduzca a los medios de comunicación a concentrase en la vida privada del director del FMI.

¿Verdad a este lado del Atlántico y mentira al otro?
En los días de la información instantánea y planetaria eso no le ayudará demasiado.
En lo que ayer llamaban "círculos bien informados", DSK está considerado como un adicto al sexo, en el sentido en que los norteamericanos consideran esta adicción, y la tratan.
Había quien decía: en este terreno, los franceses están de vuelta de todo y son tolerantes, mientras que los norteamericanos son excesivamente puritanos y están judicializados hasta el punto de que, en la vida cotidiana, hay que abstenerse de hechos y gestos que podrían ser interpretados como agresivos.
"Que el que esté libre de pecado arroje la primera piedra", tal era el argumento que algunos creían poder esgrimir contra aquellos adversarios que, en la vida pública, insistían en el asunto.

Desgraciadamente, he aquí a DSK convertido en el villano de una teleserie norteamericana banal, con inculpación, policías obligándole a bajar del avión...
Una verdadera catástrofe de la que parece difícil que pueda recuperarse.

Pregunta: si verdaderamente DSK es un adicto al sexo y lo sabe, ¿cómo ha podido persistir en su intención de conseguir los votos de los franceses?
¿No hay una exigencia de responsabilidad, más allá de su imprudencia, que debería haberle conducido a tratar el problema o a renunciar a su candidatura?

Evidentemente, todo esto es más que exasperante.
Ayer mismo, el diario digital JDD publicaba un sondeo del IFOP que confirma la ventaja comparativa de Strauss-Kahn en el paisaje político francés: no solo encabeza la intención de voto para la primera vuelta (26%), sino que, sobre todo, y según la misma fuente, es el único que puede estar seguro de pasar a la segunda.
Los otros socialistas y el mismo Nicolas Sarkozy están en la zona de mayor incertidumbre y cuentan, más o menos, con el mismo respaldo que Marine Le Pen (22% y 23%).

Esta situación privilegiada la explica el hecho de que DSK es, de todos los candidatos de izquierda, el que mejor se ajusta al criterio de la elección presidencial.

En mi opinión, en efecto, la clave de las elecciones la tendrá aquel o aquella que mejor sepa situarnos. Situarnos en el mundo en general y en Europa en particular.
La globalización, las revueltas árabes y el intenso trajín planetario que vivimos obligan a ser capaz de decirle al país:
"Esto es lo que somos, a esto debemos aspirar, esta debe ser nuestra ambición y así es como Francia y Europa deben situarse en los nuevos equilibrios planetarios que se están construyendo ante nuestros ojos".

Por eso Nicolas Sarkozy todavía no ha perdido la partida, pues, gracias al cargo que aún ocupa, se mantiene en escena. Más allá del episodio libio, está su gestión de los asuntos europeos o del G-20, que constituyen otras tantas ocasiones que pueden permitirle ese ejercicio en el que François Mitterrand destacaba, con su obsesión por "mantener la posición" de Francia.

La ventaja de DSK era que su cargo ya nos situaba.
Evidentemente, como director del FMI, ya estaba en situación y era el actor de esa vuelta al orden generalizada.

En el contexto actual, el escenario más probable es el de su eliminación de facto de la carrera presidencial y, por tanto, de la candidatura de Martine Aubry.
A posteriori, se comprende mejor la actitud y la obstinación de François Hollande.
Todos nos preguntábamos:
"¿Por qué se empecina, si DSK es candidato y comparten las mismas ideas?".
En su fuero interno, seguramente, François Hollande tenía alguna noción de la fragilidad de DSK...

Mientras, un acontecimiento así produce, lo mismo que una erupción volcánica, ríos de lava sucesivos y solo después podremos evaluar la nueva relación de fuerzas.
¡Menudo asunto!

JEAN-MARIE COLOMBANI 16/05/2011



"Ce n’est pas parce que l'on est socialiste, riche, connu et puissant que l'on peut tout sperme mettre"

Manuel
#729

sábado, mayo 14, 2011

Ante la muerte de Osama bin Laden

El galardonado premio Nobel de la Paz y presidente de Estados Unidos afirmó, sacando pecho y sin ruborizarse, que con la muerte de Osama bin Laden se había hecho justicia y calificó la operación de éxito.
Una operación que consistió en irrumpir en un país ajeno , hoy sabemos que sin previo aviso, matar a una persona, hoy también sabemos que no estaba armada, y tirar su cuerpo al mar sin dejar testigos.

Gracias a los justos y exitosos vaqueros otro ser despreciable se ha ido de este mundo sin enfrentarse a un juicio, sin responder por sus actos, sin dar la cara y, seguramente, la decisión del premiado Nobel de la Paz engendrará, además de un mito, aun más violencia.
Valiente concepto de la justicia el de este hombre.
Y lo peor es que hoy subirá la Bolsa de Nueva York.

- Guillermo Martínez. Madrid.

Acto de piratería internacional, he aquí la ley de la venganza.
El odio solo destruye a uno mismo. Terrorismo para acabar con el terrorismo.
A unos se les llama terroristas y a otros demócratas.
¿A las personas hay que matarlas o hay que juzgarlas?
¿Qué precio tiene la cabeza de George Bush?
Hablan de cumplir las leyes, hablan de igualdad, pero luego son ellos los que no las cumplen; mal ejemplo. Enviar asesinos para matar asesinos.
Hay otras formas de solucionar las cosas.

- Héctor Amorrosta. Santullán, Cantabria.

El departamento, organismo o personas en Estados Unidos encargadas de "bautizar" las operaciones militares llevadas a cabo por sus tropas eligió renombrar a Osama bin Laden como Gerónimo.
Gerónimo fue un indio de la tribu de los apaches que a mediados del siglo XIX se enfrentó al ejército de Estados Unidos después de que su mujer e hijos fueran asesinados por las tropas; desde ahora, EE UU considera a los indios que sobreviven allí como terroristas como consecuencia del ingenio del ente encargado de poner nombre a la operación que acabó con la vida de Bin Laden; en todo caso, este episodio muestra el desprecio que EE UU siente por los primitivos habitantes de su país.
Supongo que si hay algún indio en las reservas o fuera de ellas con el nombre de Gerónimo no habrá sentido ninguna alegría al verse equiparado al tristemente famoso terrorista.

Manuel Liceras Ruiz Madrid


Manuel
#728

Una ejecución sin juicio

Me he quedado absolutamente estupefacto ante las respuestas dadas por los principales líderes del mundo, la prensa y todos los organismos relevantes ante la "liquidación" de Osama bin Laden.
Los mismos a los que se les llena la boca con palabras como Estado de derecho, democracia, justicia, libertad, etcétera, felicitan pública y abiertamente la "liquidación" de una persona.

Una ejecución sin juicio, sin defensa, sin las más básicas garantías que tanto enarbolamos en nuestras democracias de pacotilla.
Hasta el nazismo fue enjuiciado con todas las garantías en el proceso de Núremberg.
Podemos apoyar o no la pena de muerte, esa es otra discusión, pero lo que no admite discusión son las garantías de defensa de todo acusado.

Esta doble vara es la que una vez más alimentará los odios y los extremismos.
Luego nos extrañamos de sus consecuencias.
Yo hubiese preferido ver al criminal Osama bin Laden levantándose todos los días entre rejas a las seis de la mañana y verle picar piedras hasta la noche el resto de su vida tras un juicio internacional justo y limpio.

- Leandro Pereira Meyer. Vigo.


Manuel
#727

El “camino especial” de Alemania

En la historiografía alemana ha desempeñado un papel crucial el concepto de “camino especial” (sonderweg).
En las cartas que en 1748 David Hume envía a su hermano desde Alemania muestra gran admiración por sus habitantes, “muy trabajadores y honrados que, si estuvieran unidos, serían el mayor poder que ha habido nunca en la tierra”.
Y en efecto, una Alemania fraccionada en 1.000 unidades políticas alumbra una ilustración que pronto va a competir con la inglesa y la francesa.
Además de reducir a una treintena el número de Estados alemanes, Napoleón provoca, directa o indirectamente, una modernización social que trae consigo, sobre todo en Prusia, una mejoría importante de la educación.
A pesar de que el absolutismo continúe, se produce un desarrollo económico y cultural que, con la derrota de Francia en 1870, abre las puertas a la unificación.

En las próximas décadas la Alemania unida se consolida como el centro de la actividad científica mundial y a comienzos del siglo XX llega a superar económicamente a Reino Unido, en liza ya solo con Estados Unidos.
A pesar de las exorbitantes cargas que imponen los vencedores tras la derrota en la I Guerra Mundial, la República de Weimar vive una década fabulosa en la creación cultural y el desarrollo científico.
En buena parte debido a la crisis mundial, termina por despeñarse en el totalitarismo nazi, que en la persecución de sus objetivos muestra una especial energía criminal.
Destruido totalmente el país al final de la II Guerra Mundial, en los años cincuenta se produce el llamado “milagro alemán”, que afianza el proceso de integración europea.

Este rapidísimo repaso era necesario para percibir todo el alcance de que hoy se vuelva a hablar de Alemania como de un caso especial, tanto más significativo, cuando desde los comienzos de la República Federal el empeño prioritario había sido fundirse por completo en el mundo occidental, aun al altísimo precio de renunciar a la unidad nacional.
Veinte años después de la unificación, convertida en la primera potencia económica europea, Alemania logra adelantarse a los demás países de la Unión en la salida de la crisis y con una fortaleza económica creciente, parece que volviera a recorrer un “camino especial”.

Y esto ocurre, justamente, cuando asistimos al progresivo derrumbamiento del mundo occidental, tanto por la fragilidad creciente de la Unión Europea, como por haberse sobrevivido la OTAN: nunca había tenido tantos miembros, pero, perdido su carácter exclusivamente defensivo, al haberse quedado sin un enemigo común, tampoco una tan débil solidaridad interna.

El hecho es que Alemania marcha cada vez más por una senda propia en la política de defensa de la moneda común, de la que en buena parte dependen sus exportaciones, y tiene que compatibilizar las relaciones con Estados Unidos con los intereses que la vinculan a Rusia y China.
Se abstiene de intervenir en Libia, dejando claro que su ámbito de influencia, más que en el Mediterráneo, está al este de Europa; en fin, asiste impasible al desmoronamiento del eje franco-alemán, que está siendo sustituido por uno franco-británico, al que parece que Italia quiere unirse.
El fantasma de la Europa anterior a 1914 se perfila difuso en el horizonte.

En política internacional y en la comunitaria, Alemania marcha por una senda que se distingue cada vez más de la de sus socios, como consecuencia de una política interior también cada vez más diferenciada: un crecimiento del 3,6 que en buena parte se debe a una formación tecnológica y profesional sin parangón en Europa, y la cuota de desempleo más baja desde la unificación (7,3), aunque se sea muy consciente de que a la larga será preciso arrastrar una población no empleable (Hartz-IV).

El “camino especial” de Alemania queda bien palpable en que las élites políticas y económicas hayan asumido abandonar la energía nuclear, no solo por una fuerte presión popular, sino convencidas de que apostar por las renovables permitirá desplegar, y luego exportar, nuevas tecnologías.

Alemania se coloca a la cabeza de Europa, una posición que ya había ocupado repetidas veces, pero contando siempre con una misma oposición de los demás europeos que la llevan a un aislamiento muy difícil de manejar.
El problema de Alemania es que no se acepta su hegemonía.

Ignacio Sotelo

Manuel
#726

Anestesia moral

Da la impresión de que entre los 10 años, millones de dólares, cientos de miles de horas y miles de personas empleadas en localizar a Bin Laden, nadie dedicó un minuto a pensar qué se haría después de su muerte, ni con su cadáver, ni con sus fotos.
Tampoco parece que se dedicara mucho tiempo a afinar la estrategia de comunicación para que el relato de su desaparición reforzara la imagen de Estados Unidos en el mundo, y no la debilitara, como está camino de ocurrir.
Que la revista New Yorker haya rescatado la historia de la ejecución del Che Guevara a manos de la CIA después de haber sido apresado vivo lo dice todo sobre cómo la destrucción de un mito puede contribuir a reforzarlo.
Así que, la noticia de la década va camino de convertirse en un desastre de relaciones públicas de proporciones incalculables.
Para ello, han debido aliarse la ausencia de plan previo alguno y las confusas, contradictorias y cambiantes explicaciones dadas a posteriori sobre todo lo acontecido.
Conociendo Estados Unidos, y recordando lo que ocurrió con la ejecución de Sadam Husein, hay que temer que acabaremos viendo las fotos borrosas de su muerte o el vídeo de mala calidad de su singular entierro marino, ceremonia islámica incluida, obtenidas vía el teléfono móvil de algún participante en la operación.

Nada resume mejor el desastre de comunicación de este último acto del drama que comenzó en septiembre de 2011 con el atentado contra las Torres Gemelas que dar a Bin Laden el nombre en clave de "Gerónimo", el mítico jefe apache que pasó a la historia americana por (léase bien) su feroz espíritu de resistencia frente a un enemigo superior.
Sus biógrafos dicen que durante sus 23 años de confinamiento en la reserva de San Carlos fue sometido a numerosas humillaciones, entre ellas el ser exhibido como un trofeo en la ceremonia inaugural del presidente Theodore Rooselvet y, peor aún, ser obligado a abrazar públicamente la fe cristiana.
Así que si de algo habla la biografía de Gerónimo es de cómo la superioridad tecnológica de un pueblo no necesariamente implica su superioridad moral.
Por tanto, ese nombre en clave debería haber funcionado como una advertencia de que, en ocasiones, la nobleza sobre el papel de una causa pueda ser extrañamente compatible con la anestesia moral de aquellos que la tienen que defender sobre el terreno.
Algunos de los escalofriantes sucesos en los que se han visto envueltas las tropas estadounidenses en Irak y Afganistán, el más reciente un espeluznante relato de asesinatos premeditados a civiles y mutilaciones que publica esta semana la revista Rolling Stone, remiten esa hipersensibilidad con las actuaciones de Estados Unidos al hecho de que su imagen esté bastante enfangada por las torpezas y abusos cometidos desde el 11 de septiembre.

El júbilo popular en Times Square y otros lugares públicos de Estados Unidos solo se puede entender si uno comprende que, psicológicamente, ese país sigue inmerso en una guerra.
Probablemente Obama pensara en algún momento en la necesidad de desplazar esa guerra desde la CIA y el Pentágono hasta el Departamento de Estado y el FBI, pero da la impresión de que ese objetivo fue abandonado hace tiempo, como prueba el incremento de los ataques con aviones no tripulados en Pakistán bajo su mandato y la reticencia a cerrar Guantánamo.
El contraste entre las percepciones a ambos lados del Atlántico es evidente: cuesta imaginar que en España se celebrara en las calles la captura de los jefes del aparato militar de ETA o de los responsables últimos de los atentados de Atocha. Europa, España, no están en "guerra contra el terror", sino en "lucha contra el terrorismo".
No son juegos de palabras, sino diferencias que, como vemos, tienen importantes consecuencias.
El desconcierto de la Casa Blanca ante las preguntas que se formulan refleja bien esa diferencia: desde la lógica de la guerra, que Bin Laden muriera armado, desarmado o que se le disparara un misil mientras dormía da absolutamente igual, pues era un objetivo legítimo; desde la lógica de la justicia, sin embargo, los detalles son importantes.
Con todo, hay un abismo entre hacer preguntas incómodas, pero necesarias en una democracia, y calificar la muerte de Bin Laden como un asesinato extrajudicial.
El problema es que, como revela la decisión de dar a Bin Laden el nombre en clave de un apache escapado de una reserva, Obama no ha roto con el legado tejano que George W. Bush le dejó encima de la mesa.

JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA 06/05/2011

Manuel
#725

Los árabes ya lo habían enterrado

Al inmolarse a lo bonzo, sin causar el menor daño a terceros, el tunecino Mohamed Buazizi dio el pasado diciembre un puntillazo mortal en la conciencia popular árabe a Bin Laden, Al Qaeda y sus terroristas suicidas.
La chispa de Buazizi prendió de inmediato en la acción valiente y pacífica en las calles de Túnez, El Cairo, Bengasi, Saná, Daraa y otras ciudades de cientos de miles de árabes que no tardaron en derrocar a los dictadores Ben Ali y Mubarak y en poner en serios aprietos a Gadafi y Asad.
Los ciudadanos agrupados en masas combatientes triunfaban allí donde la brutalidad de Al Qaeda no había conseguido nada.

Bin Laden ha muerto como un fracasado.
Su yihad terrorista no logró derrocar ni uno solo de los regímenes árabes que denunciaba como despóticos e infieles, ni tan siquiera el del faraón Mubarak tan detestado por el egipcio Al Zawahiri, el número dos de esta red de redes y presunto sucesor de Bin Laden.
De hecho, fue patético, toda una confesión de impotencia y derrota, el silencio de Al Qaeda durante el combate de los egipcios de la plaza de Tahrir.
Tampoco consiguió esta yihad recuperar una sola pulgada de los territorios árabes y musulmanes ocupados por tropas israelíes u occidentales.
En cuanto a sus ideas milenaristas de un califato islámico, se habían convertido en excéntricas en un mundo árabe que ocupaba calles y plazas para pedir libertad y dignidad, para reclamar democracias.

Ya antes de ser abatido ayer por comandos norteamericanos, Bin Laden había perdido la batalla de los corazones y las mentes árabes, los de su propia gente, la que hablaba su propia lengua, aquella en que está escrito El Corán.
En algún momento, tras el 11-S y al comienzo de las invasiones de Afganistán e Irak, el saudí, cierto es, había sido popular entre algunos sectores desesperados del mundo árabe; aún rechazando sus métodos bestiales, había quien les encontraba alguna justificación.
Era una especie de vengador de tanta tiranía y corrupción en la umma, de tanta desvergüenza occidental en la zona. Pero esos sentimientos se habían ido desvaneciendo.

Y es que, entre el 11-S y ayer, han pasado muchas cosas. El propio fracaso de Al Qaeda en la consecución de sus objetivos; la sustitución de un Bush belicista y fundamentalista por un presidente norteamericano de piel oscura y orígenes familiares musulmanes que, en su histórico discurso de El Cairo y ayer mismo, no ha dejado de subrayar que no tiene nada contra el islam, y, aún más importante, los cambios demográficos, tecnologicos e intelectuales en el norte de África y Oriente Próximo.

La emergencia de juventudes urbanas conectadas con el mundo vía Internet y la televisión por satélite y dispuestas a luchar pacíficamente por la democracia, ha ido convirtiendo a Al Qaeda en un elemento marginal en el mundo árabe.
Nótese que, de estar aún enraizada en algún lado, lo está en Afganistán y Pakistán -países musulmanes pero no árabes- y en regiones periféricas del mundo árabe como Yemen y el Sahel.

Así que a Bin Laden lo mataron armas norteamericanas, pero su gente ya lo había enterrado antes.

JAVIER VALENZUELA 03/05/2011

Manuel
#724

Gris

En estos tiempos resbaladizos, una de las pocas cosas que podemos decir sin miedo a equivocarnos es que la vida es un maldito lío.
Una lectora me escribe contando que se sintió fatal porque, en medio del júbilo general, ella no se alegró de la muerte de Bin Laden.
La entiendo muy bien e incluso creo que mi desasosiego es aún peor, porque yo sí me alegré de la muerte de Laden, y al mismo tiempo me parece un sentimiento primitivo y bárbaro que no puede conducir a nada bueno.
En fin, ojalá lo hubieran detenido y lo hubieran llevado a juicio, en vez de entrar allí a sangre y fuego (por no mencionar las torturas en Guantánamo).

Pero la realidad se empeña en ser como es, tozudamente ambigua y éticamente gris, una realidad en la que toda decisión es conflictiva.
Las contradicciones se ven con especial claridad en el caso de Libia ¿Debemos estar ahí? ¿No debemos estar? ¿No se está convirtiendo la intervención occidental en un disparate?
Además, lo cierto es que las guerras las carga el diablo...

O sea, al final siempre habrá demasiada muerte, siempre habrá dolor e injusticia.
Y, sin embargo...
Antes de esta intervención ya había empezado la masacre y Gadafi bombardeaba a la gente indefensa. Yo hubiera deseado que se actuara antes, que se impidieran las primeras matanzas.
Tal vez, entonces el conflicto no habría alcanzado estas dimensiones.
O sí, porque, como hemos dicho, las guerras las promueve el diablo.
Pero, ¿cuál es la otra opción? ¿Permanecer de brazos cruzados y mirando para otra parte, como hicimos en Ruanda mientras los hutus asesinaban a un millón de tutsis, o como repetimos en Sierra Leona, mientras pelaban a machetazos a los niños, cortándoles las orejas, las narices, los brazos, las piernas?
¿Puede uno sentirse éticamente más limpio tan solo porque, al volverte de espaldas, la sangre de las carnicerías te salpica menos?
A mí, la verdad, no me es bastante.


Manuel
#723


Más asco

Nos hallamos inmersos en un ambiente moral caracterizado por el infantilismo más agudo.
Ello explica los tres falsos debates abiertos en los medios a raíz del reciente ojo por ojo practicado a Bin Laden.

Uno: fue justicia o fue venganza.
Para que haya justicia tiene que haber una actuación judicial, una detención y un proceso. Fue venganza.
Es cierto que un juicio de este tipo corría el peligro de provocar a los terroristas; pero los pequeños españoles nos arriesgamos a ello, juzgando a los autores del 11-M.
Que no es justicia lo avala ampliamente el hecho de que, aparte de Barack Obama, esgrimen tal argumento los conocidos juristas Bush hijo y Aznar, que le ha mandado un telegrama al sucesor de su amigo.

Dos: si es lícito utilizar cierto tipo de tortura en cierto tipo de casos.

La respuesta es no y nunca.

Aparte de que, en vez de echarle tanto sangriento teatro al asunto, les habría bastado, a esa plana mayor que se mordía las uñas viendo en directo el vídeo de la intervención de sus muchachos, con hacerle un poquito de extorsión al Gobierno paquistaní, buen conocedor de que Bin Laden se escondía en su territorio.

Tres: ¿debemos ver o no las fotos? ¿Herirán estas nuestra sensibilidad? ¿Provocarán las iras de los fanáticos?
Hablar de sensibilidad a estas bajuras del asunto me parece francamente obsceno; en cuanto a los fanáticos, bueno, puede que estén ya muy motivados por esa guerra y ocupación de Afganistán que tiene lugar desde hace 10 años, y que se declaró para buscar infructuosamente a Bin Laden; total, para finalizar teniendo que largarse, tras pactar con los talibanes.

Es repugnante.
Pero comprendo la alegría de los norteamericanos: como escribía ayer aquí Ariel Dorfman, han visto volar de nuevo a Superman sobre los heridos rascacielos de Nueva York.

MARUJA TORRES 05/05/2011

Manuel
#722

El abismo xenófobo

Han bastado poco más de 20.000 tunecinos para poner en cuestión uno de los mayores logros de la integración europea: la supresión de los controles fronterizos entre los Estados miembros establecida por el acuerdo de Schengen de 1985.
Un dato ilustra a la perfección hasta qué punto Europa se dirige al abismo de la xenofobia: la supresión de controles internos entre los Estados miembros de la Unión Europea se puso en marcha en 1995 cuando, como consecuencia de la guerra de Yugoslavia, Europa tenía que hacer frente a una inmensa ola de más de 600.000 refugiados.
Solo Alemania se hizo cargo de 345.000 personas, en un esfuerzo poco conocido y mucho menos reconocido, pero otros países también estuvieron a la altura: Austria acogió a 80.000, Suecia 57.000, Suiza 25.000, Países Bajos 24.000 y Dinamarca 20.000.

Nadie se echó atrás entonces ni dudó de que la supresión de controles fronterizos fuera una buena idea.
Ahora, sin embargo, unos pocos jóvenes provenientes del norte de África y la perspectiva de una derrota electoral ante la ultraderecha han puesto en fuga a Sarkozy y a Berlusconi, dirigentes de dos de los países más prósperos del mundo.
Meses discutiendo si las revueltas de Túnez provocarían un efecto dominó en la región y ahí tienen la respuesta: como ha puesto de manifiesto la decisión del Gobierno danés de reinstaurar los controles fronterizos con Suecia y Alemania, el efecto dominó es real, pero cae de este lado. Consuela pensar que los daneses tienen como vecinos a Alemania y Suecia, países cuyos índices de criminalidad están entre los más bajos del mundo: si llegan a tener frontera exterior con países no comunitarios o compartir ribera en el Mediterráneo, a estas alturas seguramente estarían electrificando las fronteras.
Todo ello ocurría, claro está, mientras se celebraba el 9 de mayo el día de Europa.
El contraste es notable: mientras los líderes europeos salen corriendo despavoridos al grito de "¡que vienen!", Egipto y Túnez hacen frente estoicamente a 600.000 refugiados de la guerra de Libia sin hacer aspavientos y con muy poca ayuda internacional.

Nadie ejemplifica mejor el sinsentido de esta Europa xenófoba que nos ha tocado vivir que los finlandeses, que según las estadísticas conviven con 98.500 inmigrantes no comunitarios (un ridículo 1,8% de su población).
La policía finlandesa detuvo en el año 2009 a 6.660 inmigrantes en situación irregular, emitió 3.120 órdenes de expulsión y logró repatriar a 1.720 irregulares. Su porcentaje de éxito en el control migratorio y la repatriación se sitúa pues en el 55%, uno de los más elevados de Europa, en contraste con el 28% de España, el 20,8% de Francia o el 9,9% de Italia. En otras palabras, en Finlandia no hay apenas inmigrantes extracomunitarios y uno de cada dos irregulares con orden de expulsión es efectivamente repatriado. Pese a ello, el partido de los "auténticos finlandeses" ha arrasado con un mensaje populista y anti-inmigración en las recientes elecciones.
Prepárense, porque ese es el futuro de Europa.

En la Unión Europea hay 20 millones de inmigrantes no comunitarios, lo que representa apenas un 4% de la población.
Con la excepción de Estonia y Letonia, que tienen importantes minorías rusas no nacionalizadas, ningún país pasa del 8% de inmigrantes no comunitarios.
Para empeorar las cosas, esta Europa a veintisiete que quiere impartir lecciones de democracia y solidaridad a todo el mundo solo tuvo a bien en 2010 aprobar 55.100 solicitudes de asilo.
Países como Alemania, una vez más, asumieron su responsabilidad, aceptando casi el 20% de esas solicitudes. España, por el contrario, solo estimó favorablemente 610 solicitudes, una cifra ridícula que pone en entredicho los valores subyacentes a la política exterior de este Gobierno.

Que París y Roma hayan querido engatusar a Bruselas ofreciéndole más competencias entra dentro de lo comprensible.
Pero que la Comisión Europea, que es la guardiana de los tratados, haya estado dispuesta a vender tan barato un principio clave de la construcción europea como es el de la libre circulación de personas resulta verdaderamente preocupante.
Si de lo que se trata es, como dice Bruselas, de mejorar la gobernanza del tratado de Schengen, hagámoslo, pero no movidos por el electoralismo de Sarkozy y Berlusconi, que llevan demasiado tiempo jugando con la inmigración y, ahora que está a punto de explotarles en las manos, quieren que acudamos a socorrerles.
El año que viene, para celebrar el día de Europa, propongo que nos vayamos todos a El Paso a escuchar el reciente discurso de Obama sobre la política migratoria de Estados Unidos.
Hay veces que nuestros valores están a mejor recaudo lejos de nosotros.

JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA 13/05/2011

Manuel
#721

martes, mayo 03, 2011

Ser o no ser, esa es la cuestión

- "¡Ay, no dejes que me vuelva loco! ¡Loco, no, santo cielo!".
Rey Lear, de Shakespeare.

El famoso futbolero Albert Camus, también conocido como novelista y filósofo, propone que la única pregunta realmente seria es si uno debería o no suicidarse.
Si viviese hoy, reconocería que ha surgido otra fundamental, también relacionada con el suicidio:

¿Comparte la cúpula del Real Madrid los criterios de su entrenador, José Mourinho?

O, para plantearlo de otra manera:

¿Han caído todos en la locura o queda en el Bernabéu algún rayo de luz?


No nos referimos a la filosofía de juego del equipo.
Optar por una estrategia de destrucción en vez de creación, de pelotazo en vez de posesión, y considerar que un 0-0 en casa en el partido de ida de una semifinal de la Champions es un objetivo digno de celebrar no es nada nuevo en el fútbol ni tampoco irracional si se parte de la premisa -la admirablemente humilde premisa- de que el rival es muy grande y la única forma de oponerse a él es jugando como un equipo pequeño.

No. Hablamos de las declaraciones de Mourinho después de que sus planes para un empate a cero contra el Barça se torcieran y su equipo perdiese por 0-2.
El contexto fue una rueda de prensa, pero, salvo el sector Torrente de la afición madridista, cualquier observador medianamente lúcido habría entendido que esa no fue la denominación indicada para describir semejante coloquio.
Se trataba de una intensísima sesión de psicoterapia que debería haber permanecido en privado, entre paciente y médico, pero fue transmitida en directo a millones de personas en todo el mundo.

Eso sí, fue un espectáculo magnífico, aterrador, digno de una obra de Sófocles o de Shakespeare o de una novela de Dostoievski en la que el héroe, en un éxtasis de agonía existencial, clama contra el universo.
El "¿por qué?" mourinhiano pasará a la leyenda junto a los gritos impotentes de Edipo, el rey Lear o Iván Karamazov ante la ciega injusticia celestial.

La particular dificultad que nos plantea el monólogo de Mourinho, el aspecto psiquiátrico de la cuestión, radica en la desproporción entre causa y efecto.
No acababa de descubrir que había matado a su padre, que sus hijas le habían usurpado el poder, que Dios no existía o que, aunque existiera, no podía alabarle, ya que permitía la muerte de los niños. No, no.
Lo que le había abierto los ojos al horror de la condición humana fue la tarjeta roja que vio un joven llamado Pepe, castigado por un organismo de Naciones Unidas dedicado a aliviar el sufrimiento de los niños que Dios ha abandonado.

Ante semejante calamidad, Mourinho tuvo una revelación. De repente, entendió que la vida carece de sentido, que todo es una broma, que el mundo es "un asco".
Pero, trastornado por el poder absoluto, se había equivocado espectacularmente de escenario.
Invadido por una mezcla tóxica de paranoia y egomanía, pensaba que estaba actuando en una tragedia de dimensiones épicas cuando se trataba de una comedia con un protagonista, repetimos, llamado Pepe.

Lo que queda por ver ahora es si los mandatarios del Madrid se han percatado de esta grotesca realidad y si consideran que una entidad cuya imagen mundial ha sido al fútbol lo que el Rolls Royce es a los automóviles o la familia real británica a la aristocracia puede seguir con él al mando. De la señoría se ha pasado a la farsa y, por si alguien cree que estamos expresando una opinión idiosincrática o incluso original, échenle un vistazo a los diarios británicos, hasta esta semana admiradores casi incondicionales del entrenador portugués.
Simon Barnes, del Times, por elegir un ejemplo, escribió que Mourinho se había revelado por lo que es, "el loco del metro" que cualquier día aparece en el andén y te dice que es Napoleón.
"El Madrid ha caído en el ridículo", dice Barnes, laureado y veterano periodista deportivo, "y la imagen que transmite el club es mucho más tonta de la que vimos cuando fracasaba con sus anteriores entrenadores".

¿Se reconocerán en este espejo los otros amos del Madrid, los que Mourinho ha desplazado?
¿Harán algo al respecto?
¿O, contaminados de la enfermedad caligulesca del pobre hombre que han dotado de poderes sin límite, caerán en la inconsciencia de permitir que un grandioso club se desplome hacia el suicidio?

JOHN CARLIN 01/05/2011

Manuel
#719

La Inteligencia y el músculo

León Panetta, director de la Agencia Central de Inteligencia, en castellano la CIA, ha ofrecido una traca final como despedida del cargo antes de ocupar el de secretario de Defensa en el Pentágono.
Nada menos que la eliminación de Osama Bin Laden, ejecutada a tiro limpio por un comando de la Armada.
La noche del domingo, en un mensaje a la nación desde la Casa Blanca, el presidente Barak Obama hizo el primer anuncio de semejante hazaña en términos de victoria contra el maligno, de triunfo sobre el príncipe de las tinieblas terroristas. Un mensaje que concluyó implorando la bendición de Dios para América.
De la operación del comando apenas se conocieron detalles, salvo que se había efectuado sin bajas propias, que había durado 40 minutos y que apenas había encontrado resistencia.

En la Red hubo referencias inmediatas a la comprobación del ADN del enemigo número uno y al "traslado del cadáver a Afganistán para enterrarlo en el mar de acuerdo con la práctica musulmana", según informaciones atribuidas a la CNN y a The New York Times.
Permaneceremos atentos para saber a cuál de los inexistentes mares afganos, descubiertos ahora para asombro general, ha sido arrojado el cadáver de Osama.
Porque desde que se dibujaron los límites cartográficos de Afganistán, sus fronteras se mantuvieron a seco, sin noviazgo alguno con el mar, padeciendo la envidia de las olas, como nuestra María Dolores del bolero. Sus fronteras son todas terrestres y están más o menos deslindadas con Tayikistán, Uzbekistán, Turkmenistán, Irán y Pakistán.
En cuanto a lo de la práctica musulmana de las tumbas en el mar, parece más bien una metáfora como la de las rosas en el ídem de Luis Eduardo Aute.

La onda expansiva de la noticia generó enseguida celebraciones públicas ante la Casa Blanca de Washington o en los lugares santos de Nueva York, como Times Square o la Zona Cero.
Eran manifestaciones de júbilo popular por la muerte del "bastardo", como tituló el periódico News Day. De todas partes llegaron enseguida felicitaciones a las autoridades americanas por haber matado a Osama Bin Laden, ideador de Al Qaeda, sobre quien se habría cumplido la sentencia dictada hace 10 años por Bush tras la masacre del 11 de septiembre.
Además, en sus palabras del domingo noche, el presidente Obama parecía en posesión del criterio inapelable sobre la vida cuando dijo aquello de "se ha hecho justicia".
Afirmación que recuerda las de los alcaides de penitenciarías al dar cuenta de la ejecución de una pena de muerte. La analogía se agudiza porque la operación del comando de la Armada para nada ha sido un encuentro fortuito, accidental, donde acabaran desenfundándose las armas, sino el cumplimiento estricto y deliberado de un designio de muerte.

Lo que estaba en juego era el orgullo herido de Estados Unidos, que buscaba de modo incesante reparación desde el mismo día 11 de septiembre de 2001.
De ahí el bombardeo de Afganistán, primera demostración de músculo, que confirmaba la conocida inutilidad de dar coces contra el aguijón.
De ahí también la invasión de Irak, que fue transmutado en amenaza mediante el malabarismo de asignarle la posesión de unas inexistentes armas de destrucción masiva y de culparle de afinidades íntimas con Al Qaeda. Siendo así que Sadam Husein, que en su día fue abastecido de gases de toxicidad letal, tan útiles que resultaron contra los kurdos del norte, jamás había mostrado connivencia alguna con los terroristas, excluidos de allí por completo.

Otra cosa es que disparar sea un ejercicio situado en las antípodas de las sutiles tareas propias de los servicios de Inteligencia. Andar a tiro limpio reflejaría que manca finezza. Ofrecer un cadáver, que ya ha quedado hundido en el fondo del mar e invocar para ello la conformidad con una práctica musulmana de la nunca hubo noticia, puede suscitar entusiasmo, pero convengamos en que Bin Laden vivo hubiera podido suministrar ayuda decisiva en la ingente tarea de la desarticulación de Al Qaeda, que es de lo que se trataba. A menos que Bin Laden hubiera pasado a ser irrelevante, pero entonces su eliminación también lo sería. Pena da que Estados Unidos derive hacia la elementalidad de las tropas de choque del antiguo KGB soviético, que abandone la sutileza por el músculo, que se aleje del modelo Joseph Conrad, Graham Greene o John Le Carré.

No se trata de "dar una bofetada en la cara del viento dominante", de la que hablaba C. P. Snow, pero esta war on terror, a base de Abu Graib o Guantánamo y de tribunales militares sigue una senda de deshonor.
En todo caso, ¿imaginan qué andarían bramando quienes aquí estos días aplauden al comando de EEUU si fuera nuestro?

MIGUEL ÁNGEL AGUILAR 03/05/2011


Manuel
#718

Elecciones 22 de mayo


Manuel
#717

jueves, abril 21, 2011

Insostenible

Nadie sabe cómo va a reaccionar ante una situación dramática. Nadie lo sabe.
Más nos vale no presumir jamás de valentía.
Pero sí se sabe algo de cómo se responde colectivamente a una catástrofe.
Cuando se hablaba estos días pasados del ejemplar comportamiento del pueblo japonés, yo recordaba esos dos grandes atentados que viví de cerca, el 11 de septiembre neoyorquino y el 11 de marzo madrileño.
Un sentimiento de solidaridad contagioso inundó las dos ciudades y no se puede decir que se produjera una respuesta histérica: a pesar de que Manhattan es una isla; a pesar de la inaceptable desinformación con que se gestionó el atentado de Atocha.

Sí que me pareció extraordinaria la manera en que los ciudadanos de Tokio reaccionaron ante la posibilidad de un corte de energía general que les dejara sin luz y sin calefacción en días de frío extremo.
La iniciativa individual hizo disminuir radicalmente el consumo sin que interviniera la presión del Gobierno. Esa responsabilidad sostenida en el tiempo sí que tiene mucho que enseñarnos.

A raíz del accidente de Fukushima se ha generado un debate mundial en torno a la energía nuclear, pero parece que la controversia no va más allá de expresar si uno está a favor o en contra.
Pocos parecen hacerse las preguntas fundamentales: ¿cómo vamos a llegar a 2050, año en el que se estima que habrá una población de 9.070 millones de personas, consumiendo al ritmo que consumimos?
Somos conscientes de los peligros que acarrea la energía nuclear, pero no está muy claro que lo seamos también de que las energías renovables no satisfarían nuestro actual modelo de vida.
Los ciudadanos de Tokio lo tuvieron claro durante varias jornadas: no hay mejor energía que la que no se gasta. Es gratis y es inocua.

La pregunta es,
¿estamos de acuerdo en que nuestra vida, tal y como ahora la entendemos, es insostenible?

Manuel
#716