jueves, agosto 11, 2011

Budapest - Budai Vár


Día 7 - Viernes 22 de Julio
















Manuel
#784

Budapest - Promenades


Días 22-24 de Julio











Manuel
#783

La libertad llega hasta los muros de las catedrales

Algunos de los problemas que tenemos hoy provienen de los errores de la Transición, en la que tantas veces se confundió hacer limpieza con barrer debajo de la alfombra, que parece lo mismo pero es lo contrario.
Sin ir más lejos, ahí está el más allá, que sigue a la misma distancia de nosotros que en la Edad Media: hagan el juego de las diez diferencias entre Urbano IV o Bonifacio VIII y Benedicto XVI y verán qué pocas cosas han cambiado en la Iglesia, cuyas ideas no son de este mundo aunque el dinero del Banco Vaticano sí lo sea, una contradicción que se explica con otra: el Papa es un líder espiritual y un jefe de Estado. ¿Cuál de ellos viene a España?
Pues los dos, para unos asuntos el político y para otros el sacerdote.
Uno estará en misa y el otro tocando campanas.
Uno dará mítines y el otro sermones.
¿Será una simple coincidencia que divino sea una mezcla de dios y vino?
La fe primero ciega y después mueve montañas.

En la Transición, el espinoso tema de la Iglesia también fue barrido bajo la alfombra y, como entre Roma y Madrid hay suficiente distancia como para que en el viaje se pierda un poco de democracia, los pactos entre la Iglesia de siempre y el nuevo Estado se firmaron a toda prisa, antes de redactar la Constitución, para que pudiesen quedar al margen o incluso por encima de ella.
Así, cuando alguien intenta descubrir su identidad, porque sospecha que puede ser uno de esos niños robados por la dictadura y necesita consultar los libros de registro de una parroquia, para ver si su partida de bautismo fue alterada, se encuentra con que los archivos de la Iglesia son inviolables y no hay juez que obligue a que se hagan públicos o se consulten.
La libertad llega hasta los muros de las catedrales.

Treinta y tantos años más tarde, el Papa viene a Madrid y a los peregrinos que le siguen se les facilitan abonos para el transporte público a precio de saldo, mientras se sube un 50% el billete del Metro y de los autobuses de la EMT.
La ciudad entera se pone a disposición del pontífice y de su séquito mientras que se prohíbe a los indignados del 15-M y a las organizaciones laicas, ateas y demás que se manifiesten desde Tirso de Molina hasta la Puerta del Sol, para protestar por esa visita que por un lado costará el dinero que el Ayuntamiento y la Comunidad dicen no tener y por el otro servirá para que el Pontífice se meta en sotanas de 11 varas y nos amoneste por inmorales, nos afee el divorcio, la educación para la ciudadanía, el aborto o las bodas entre personas del mismo sexo.
A él le mandarán ministros y a los ciudadanos policías.
Mala cosa, porque cada vez hay más gente que no está dispuesta a decir amén a todo y al fin ha recordado que la democracia no es votar, sino decidir.

El cielo será suyo, pero la calle es nuestra.
¿O no?

BENJAMÍN PRADO 11/08/2011

Manuel
#782

'Hooligans' 'versus' indignados

Si hay una debilidad humana que nos define prácticamente a todos es nuestro apego a las ideas fijas.
Buscamos pruebas que las apoyen en los lugares más recónditos o nos negamos ciegamente a aceptar los hechos que las refutan.
Caemos todos en ello, los poderosos que deciden nuestros destinos y los que andamos por el mundo haciendo lo que podemos.

Una rígida opinión que yo alimento desde hace tiempo (y siempre que la oportunidad se presenta) es que la sociedad española es más sana que la inglesa.
Esta misma semana he encontrado una nueva razón para consolidar mi prejuicio.
Me refiero a los disturbios en Londres, que se han extendido por el resto de Inglaterra.

Evidentemente lo que hay de fondo aquí es un descontento social, una insatisfacción con el mundo como es.
¿Cómo responden los ingleses?
Pues robando televisores de pantalla plana y zapatillas deportivas, e incendiando coches y casas.
¿Cómo responden los españoles?
Pues como han hecho los indignados del movimiento 15-M.

Ahora, di lo que quieras de los indignados -que les falta coherencia, que carecen de propuestas realistas, que son unos quijotes- pero lo que les motiva es el deseo de que tengamos un mundo mejor. Sus impulsos son nobles; sus acciones, claramente políticas.
Quieren ocupar la Puerta del Sol, no quemarla y saquear El Corte Inglés.
El origen del movimiento está en el desempleo, en la injusticia social, en los grotescos bonus que reciben los primeros responsables de la crisis que sacude el mundo.

El origen de los disturbios ingleses fue la muerte a tiros a manos de la policía de un tipo que, según parece, no disparó antes, pero sí iba armado con pistola, y sí era un pandillero y un matón, y probablemente traficaba con drogas.
Como mártires para la causa se me ocurre que debe de haber mejores candidatos.
Eso sí, la reacción a su fallecimiento ha sido coherente.
Los cabreados ingleses han imitado su ejemplo: violencia, criminalidad, hooliganismo.
Pero idealismo político: ni pío.

Igual me equivoco, claro, o estoy siendo deshonestamente selectivo con las pruebas que aporto para apoyar mi tesis.
(Por supuesto que hay muchas cosas buenas en Inglaterra: carecen de esa pomposa solemnidad que se da tanto en los españoles, los cultos son muy cultos, la tele es mejor, etcétera)
Pero a día de hoy estoy más convencido que nunca de que la generalidad de la sociedad española -la generalidad, insisto- es mucho más civilizada que la generalidad de la inglesa.

JOHN CARLIN 11/08/2011

Manuel
#781

sábado, agosto 06, 2011

Budapest - Café Gerbeaud


Día 7 - Viernes 22 de Julio












Manuel
#780

Europa en su laberinto

En qué momento ingresó Europa en un laberinto del que parece no poder salir?
¿Fue forzada a ello?
¿Puede abandonarlo?
Vista desde América Latina, la Unión Europea delineó su propia suerte con el fin de la guerra fría. En 1990-1991, la UE tuvo a su alcance varias alternativas y probablemente escogió las menos adecuadas. No hubo un destino prefigurado.
Escogió un sendero cuyos resultados son hoy palpables: una Europa extraviada y menos justa, solidaria y autónoma.

Los europeos pudieron acordar dos conductas bien diferentes frente a la implosión de la Unión Soviética: seguir aferrados al fantasma del "peligro rojo" y acompañar, así sea pasivamente, a Estados Unidos en su actitud "victoriosa", o recuperar sus tradiciones más pluralistas y avanzadas y contribuir activamente a una pronta reconstrucción rusa.
Pudo empujar sus fronteras hasta los límites de Rusia o tender un puente estratégico para atraer a los rusos hacia su seno.
En aquellas circunstancias, Europa probó ser más anticomunista que progresista.

Ante la oportunidad de asegurarse una gradual autonomía militar o seguir supeditada al paraguas estadounidense a través de la OTAN, los europeos eligieron la segunda alternativa.
Siempre se podrá argumentar que Europa era fiel a una doble convicción: reforzar su poder social interno y atestiguar su estatura de potencia moral.
Sin embargo, ese tipo de razonamiento es insuficiente: los europeos siempre han sabido que el poderío militar propio es indispensable para ser un actor gravitante en la política mundial. Recostarse en Estados Unidos y en una OTAN que ya no era tan vital con el fin de la URSS fue una determinación consciente de quien acepta, extrañamente, que ser pigmeo en materia militar es bueno a largo plazo.

Entre la profundización o la ampliación de su exitosa experiencia de integración posterior a la II Guerra Mundial, la Unión Europea se inclinó por la última.
Entre una Europa con más ciudadanía y una Europa de nuevos negocios, la elección fue clara: se aceleró el ingreso de miembros a la Unión en medio de un paulatino desmantelamiento del Estado de bienestar.
Cuando tuvo que optar entre una arquitectura política más democrática y la preservación de una tecnocracia ajena a la rendición de cuentas, Europa se conformó con la segunda opción.

Ante el auge de Asia y las recurrentes burbujas de corto plazo en Estados Unidos, Europa afrontó un dilema: rediseñar un modelo industrial y productivo o asimilar un esquema financiero y especulativo.
La UE cedió ante las fuerzas del mercado menos industriosas y más despilfarradoras. En vez de gestar una base fiscal homogénea, las autoridades económicas de Europa decidieron apresurar la creación de una moneda común.
Desaprovecharon la ocasión de consensuar más y mejor políticas internas que robustecieran el bienestar de sus sociedades, elevaran la calidad de su educación e incrementaran las inversiones en ciencia y tecnología.

Tras el 11-S, las equivocaciones europeas fueron en aumento.
Es sorprendente cómo dejó prosperar la idea, de cuño estadounidense, de una "nueva" Europa y una "vieja" Europa. Es igualmente llamativo cómo una UE cada vez más dividida fue perdiendo la brújula en materia militar (en Asia Central y Oriente Próximo) y en cuestiones humanitarias (en el norte de África).
Desde la distancia, la imagen europea comenzó a desdibujarse: la sensación en la periferia es que los países de Europa siguen reaccionando frente a las solicitudes de acompañamiento militar de Washington y ante las crisis humanitarias de acuerdo con su tradición imperial; esto es, intervenir en algunas excolonias y en viejas áreas de influencia si hay cuestiones clave (recursos estratégicos, por ejemplo) en juego, o evitar la injerencia si la realpolitik indica que otros intereses circunstanciales (domésticos o externos) así lo sugieren.

La resultante electoral de lo anterior es, emblemáticamente, la siguiente: al final del siglo XX, en 11 de los 15 países de la Unión Europea gobernaban partidos de centro-izquierda.
Eso equivalía al 73%. Hoy, en la UE de los 27, en solo cinco países (España, Grecia, Austria, Eslovenia y Chipre) hay Gobiernos de leve inspiración progresista.
Eso equivale al 18%, un peso que próximamente se podría reducir aún más después de los profundos ajustes de España y Grecia.

Una Europa de derechas se enfrentará con los fantasmas de su pasado.
Eso además de no ser bueno para los europeos será malo para el mundo.

Europa construyó su laberinto y sigue encerrada en él.
Solo un acto de grandiosa voluntad política colectiva puede llevarla a salir del mismo.
Posiblemente sea la hora de repensar Europa en vez de buscar paliativos temporales.

Repensar Europa será siempre un acto de los propios europeos, sin duda.
Sin embargo, muchos que viven lejos de Europa desean (deseamos) que esa tarea sea exitosa y que Europa no siga ensimismándose en un tortuoso laberinto.

Repensar Europa no puede ser un acto inmediato, episódico o coyuntural: será necesario mucho esfuerzo y talento para abandonar un laberinto tan pesado.
Repensar Europa solo podrá ser genuino y viable desde sus mejores valores y contemplando únicamente los intereses mayoritarios: el laberinto en el que quedó atrapada la UE es muy estrecho y está demasiado maltrecho.

Juan Gabriel Tokatlian
es profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Di Tella, Argentina.

Manuel
#779

Bratislava - Townhall


Día 7 - Viernes 22 de Julio









Manuel
#778

Bratislava - Castle


Día 7 - Viernes 22 de Julio

















Manuel
#777

Les marchés ne veulent plus de Berlu

Ce que les Italiens n’ont pas pu, pas osé, pas voulu faire, les marchés vont l’obtenir: le départ de l’homme qui domine la politique italienne depuis 1994, et qui aura été, en trois fois, le plus long président du conseil depuis Mussolini.
Accusé de fraude, de corruption et de détournement de mineure, il espérait sauver sa place malgré la défaite cinglante subie aux régionales, au printemps.
Mais la fièvre des marchés financiers semble en train de le rattraper.

La spéculation est à son comble: les taux d'intérêt que paie l’Italie sur ses obligations d'Etat sont brutalement montés à 6% (385 points de base, ou 3,85%, de plus que les Allemands).
Or, la Banque d’Italie a calculé qu’un relèvement de 100 points de base coûtait en supplément de remboursement 0,2% de PIB à l’Italie la première année et 0,4% ou 0,5% la seconde.
Autrement dit, si un terme n’est pas mis à cette spéculation, la dette devient insupportable.

L’Italie compte parmi les pays de la zone euro les plus endettés: 120% du PIB, 1.900 milliards d’euros. Mais jusqu’ici, malgré la crise grecque, Rome avait été épargnée parce que les échéances à venir étaient facilement surmontables.
L’Italie avait un problème de long terme de remboursement mais pas de court terme.
Il en va différemment si les taux restent à 6%.

Vont-ils baisser? Silvio Berlusconi peut-il rassurer les marchés et éviter une vague de défiance à la grecque ou à l'irlandaise? Visiblement non.
Le Cavalliere a dû repousser, mercredi 3 août, un discours solennel qu'il devait prononcer devant les deux chambres du parlement.
Discours trop plat, pas assez marqué en faveur de l’austérité, dit la presse italienne qui raconte que son ministre des finances Guilio Tremonti n’aurait pas été associé à son écriture.
L’Italie souffre de sa dette mais surtout «d’un déficit de crédibilité», résume parfaitement Tito Boeri, professeur d’économie à l’université Bocconi.

Silvio Berlusconi a un bilan très négatif, ou plutôt nul.
Il n’a procédé à aucune réforme qui permette à l’Italie de combler son déficit de croissance.
L’Italie est le seul pays de la zone euro avec une baisse de PIB par tête depuis dix ans.
Manque de souplesse du marché du travail, perte de ses grandes marques, université archaïque, recherche défaillante… le président du conseil ne s’est attaqué à aucun de ces maux.
Après avoir expliqué pendant deux ans, que face à la crise grecque, l’Italie n’avait pas besoin d’en faire plus, son ministre des finances Guilio Tremonti a fait voter un plan d’austérité de 48 milliards d’euros il y a un mois.
L’objectif est d’atteindre un équilibre budgétaire à la fin 2014 (mieux que la France qui ne l’atteindrait qu’en 2015).
Mais Guilio Tremonti est tombé dans une sombre affaire de loyer non payé et son plan est vivement critiqué parce que les mesures promises n’arrivent qu’en 2013.

L'aurtre manque de crédibilité, sur le plan politique cette fois, explique la crainte des financiers.
La majorité de Silvio Berlusconi ne tient qu’à un fil.
Il entend rester néanmoins jusqu’à la fin de son mandat en 2013 et gérer une situation qui exige des mesures énergiques.
Difficile à croire.

C’est bien l’objet de la spéculation.
Les marchés découvrent que le personnel politique au pouvoir à Rome est de la pire espèce: faible et truqueur.
Ils veulent des réponses claires à leurs interrogations sur le plan de retour à l’équilibre budgétaire et la dette.
L’Italie a pris la place de l’Espagne parmi leurs cibles car, dans la tourmente européenne, Silvio Berlusconi est devenu une sorte de prototype de ce qu’ils détestent: le dirigeant politique absolument pas fiable.

Eric Le Boucher


Manuel
#776

jueves, agosto 04, 2011

¿¿¡¡Perdón!!??

Con estivalidad y, sin duda, con alevosía, se producen en Madrid unos episodios policiales de los que un Estado de derecho debiera dar posterior cuenta a la ciudadanía y cuyas responsabilidades directas sería de ley depurar.
La alevosía la damos, fatalmente, por hecho al referirnos a las actuaciones de ciertos cuerpos, en particular si son los de Seguridad; con la estivalidad, sin embargo, querrían haber contado quienes los han agitado, quienes los han soltado a las calles y azuzado contra los que habrían de ser sujetos de su protección, sin tener en cuenta que la indignación no es estacional y que, si bien Madrid está medio vacía, el vaso del cabreo está a rebosar.
Acaso ustedes, señores del Interior, esperaban que todo el mundo estuviera en la costa, y se han encontrado con indignados de guardia: hay cosas y personas que no se van de vacaciones.

¿Quién ha decidido que se desaloje a pisotones la acampada en el paseo del Prado y se destruya el pactado puesto informativo en una Puerta del Sol que nos pertenece y que ya es símbolo mundial de un nuevo sistema?
¿Quién, que se cierren por la fuerza los accesos a la plaza, en una actuación insólita de la que hasta un sindicato de policías cuestiona la legalidad?
¿Quién ha tomado la decisión de echar el cierre a los comercios de la zona -Ignacio Lario, quizá, presidente de los comerciantes, que exige indemnizaciones multimillonarias y alienta cargas policiales-?
¿Quién ha dado la orden de que los antidisturbios actúen con una agresividad desproporcionada frente a la naturaleza del objeto de su violencia?
¿Camacho y Gallardón?
¿Rubalcaba (¿dónde está Zapatero?)?
¿También Rouco Varela?

Porque a la alevosía y a la estivalidad de la operación hay que unirle una indignante vaticanidad, pues a pocos escapa que esta operación tiene, con la llegada a Madrid de Ratzinger, una relación inversamente proporcional a la limpieza que los mossos perpetraron en su día en la plaza de Cataluña de Barcelona, supuestamente por un encuentro futbolístico: si entonces supimos que nada tenía que ver con el fútbol y sí con la represión del 15-M, ahora sabemos que la del movimiento en Madrid se realiza porque el papa-móvil va a pasar por aquí.
Pero, ¿esto qué es?, ¿qué pretenden ustedes?
Mientras los indignados solo hacen uso del espacio público para protestar contra los sistemáticos abusos del poder establecido; mientras se sientan en el suelo para celebrar en asamblea el encuentro de su conciencia, de su unión, de su voz y de su voluntad, quienes llevan las riendas de la caballería deciden sofocarlos para abrir paso al jefe de un Estado ridículo en su mismidad, culpable de crímenes que no se le permitirían a una república bananera.

Esos poderes públicos que abusivamente representan los gallardones, camachos, rubalcabas y roucovarelas de turno parecen no poder comprender que a su anciene régime le quedan dos telediarios que ya nadie ve, pues la información veraz fluye por otras redes.
No comprenden que nuestra era ya no lleva su nombre porque es, será, la de Anonymous.
O sí: lo comprenden y actúan desde la desesperación que produce el sentirse y verse acabados.

No se dan cuenta de que agonizan precisamente por actuar así, por reprimir, por ser violentos, por ejercer abuso de su poder. Necios.
¿Millones de euros del dinero público para recibir al Papa?
¿De un dinero público que, sin embargo, no puede cubrir las prestaciones sociales de este país, sumido en los recortes que conlleva una profunda crisis?
Si Jesucristo levantara la cabeza enfurecería con tales mercaderes.
¿Millones de euros para recibir a un tipo homófobo y en connivencia con peligrosos pederastas?
¿Estamos locos o qué?
Y para llevar adelante este escándalo sacan sus escuadrones a la calle, en una suerte de razzia a favor de Ratzinger que ofende a los limpios de corazón y a los indignados con razón.
Belicosos.
¿Que la ciudadanía no puede tomar la plaza para tratar de desfacer vuestros graves entuertos pero vosotros podéis instalar 200 confesionarios en el Retiro?

¿¿¡¡Perdón!!??
¿Confesionarios?
¿Pero estáis de broma o qué?
Provocadores.

RUTH TOLEDANO 05/08/2011

Manuel
#775