lunes, noviembre 16, 2009

Diplosaurios

Mis amigos diplomáticos se ríen cuando les digo que la única razón por la que la Unión Europea mantiene la unanimidad en materia de política exterior es que son ellos los que negocian los tratados.
Retorciendo la frase de Martin Niemöller mil veces erróneamente atribuida a Bertolt Brecht: "Primero vinieron a por los ministros de Agricultura, pero no me importó porque yo no lo era; luego fueron a por los ministros de Industria, pero a mí tampoco me importó; a continuación les tocó a los gobernadores de los bancos centrales" y así sucesivamente.
¿Les llegará el turno algún día a los ministros de Exteriores de someterse a la tiranía de la mayoría?

Todavía no.
Hacer las reglas del juego tiene algunas ventajas y ellos son expertos en la materia, así que, mientras los ministros de Agricultura, Industria, Comercio y Hacienda son criaturas temerosas de Dios, siempre pendientes de una votación en Bruselas, una manifestación masiva en casa o un titular sensacionalista en un periódico gratuito, los ministros de Exteriores pueden pasear por el mundo con la cabeza bien alta.
Así, el ministro de Exteriores chipriota puede darse el lujo de bloquear las negociaciones de adhesión con Turquía el tiempo que le parezca conveniente; su colega holandés congelar las relaciones con Serbia hasta que se cumplan todas y cada una de sus condiciones; el homónimo lituano paralizar las negociaciones de un acuerdo con Rusia el tiempo que le dé la gana; España ir por libre en los Balcanes, y así sucesivamente.
Nadie mejor que uno mismo para velar por sus propios intereses.

Cierto que la política exterior y la soberanía nacional están íntimamente relacionadas.
¿Pero más que el comercio o la moneda?
Difícil de creer, viviendo como vivimos en un mundo globalizado con una economía que funciona de forma integrada.
Así que el Gobierno no puede emitir moneda, variar los tipos de interés o regular los bancos a su antojo, como tampoco puede subir los aranceles a los zapatos chinos para proteger el mercado nacional o librarse de los tomates marroquíes.
Y sin embargo, sí que puede tener una política exterior propia.
¿Para qué, si carece de todos los instrumentos (moneda, comercio, ayuda) que le dan contenido?

Hace unos días, al tiempo que estampaba su firma en el texto, el recalcitrante presidente checo, Václav Klaus, se lamentaba sobre la pérdida de soberanía que significaba para su país el Tratado de Lisboa.
¿Soberanía?
¿Nadie le ha dicho a Klaus que el PIB de su país es sólo la mitad de los ingresos de la compañía petrolera ExxonMobil?
La soberanía está sobrevalorada, y si no que se lo pregunten a los piratas somalíes.

Estos días Europa anda agitada eligiendo al que será su nuevo ministro de Exteriores.
En realidad no se le llamará así para no irritar algunas soberanías nacionales, siempre sensibles a la simbología estatal, sino "Alto Representante de la Unión para la Política Exterior y de Seguridad". Pero como ARUPES no parece un nombre que lleve implícita una gran autoridad, es mejor dejarlo en alto representante a secas.

El nuevo alto representante será una especie de Javier Solana, pero con características mejoradas.
Javier Solana 2.0 tendrá todo lo que éste siempre deseó: un servicio de acción exterior propio con una impresionante red de delegaciones por todo el mundo, un presupuesto que merezca tal nombre y, muy especialmente, la capacidad de coordinar las competencias de la Comisión Europea en política exterior en su calidad de vicepresidente de la Comisión.

Se trata de un trabajo hercúleo y cuesta pensar que una sola persona lo pueda desempeñar.
Pero para que ese puesto tenga éxito es fundamental la colaboración de los ministros de Asuntos Exteriores nacionales. Sin su concurso activo nada será posible.
¿Intentarán aislarlo y neutralizarlo? ¿O se comprometerán a fondo con su éxito?
Lo crucial no es tanto si la Comisión Europea y el Consejo pueden actuar coordinadamente, sino si las capitales nacionales y Bruselas serán capaces de funcionar integradamente.
El euro funciona porque los bancos centrales están integrados en el sistema y son leales a él.
Por la misma razón, mientras que los ministerios de Exteriores no se vean como partes de un engranaje europeo, Europa seguirá careciendo de una verdadera política exterior.

Si el experimento previsto en el Tratado de Lisboa funciona, asistiremos a una profundísima transformación de los modos de pensamiento y prácticas diplomáticas en la UE.
Hasta ahora ese proceso, aunque exitoso, ha sido parcial.
Javier Solana 1.0 logró grandes éxitos con modestos instrumentos.
Ahora, su sucesor tendrá el mejor software del mundo: ¿le dejarán sus colegas usarlo?
¿O preferirán seguir viviendo como especies protegidas bajo un letrero en el que ponga soberanía?
JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA 16/11/2009

Manuel
#488

domingo, noviembre 15, 2009

Entender a un madrileño


1. Madrileño: dícese de aquel que nace, vive o tapea (que eso sí es vivir) en la región de Madriz, sin discriminación de raza, sexo, religión o signo del Rh.

2. Uno es de Madriz, sea de donde sea, dentro de la Comunidad de Madriz.
Ya, ya sabemos que si eres de Hospitalet no eres de Barcelona.
Pero aquí eres de Madriz tanto si naces en Guadalix de la Sierra como si vives en Móstoles. Eres de Madriz y punto.

3. Debido al anterior punto, la expresión "ir al pueblo" no es una frase despreciativa tintada de centralismo. El significado es "irse de vacaciones o pasar un fin de semana en el lugar de procedencia de la familia".
Aunque tú sigas siendo de Madriz, tus padres y hermanos pueden ser de cualquier otro sitio.

4. Es AB-SO-LU-TA-MEN-TE falso que Madriz no tenga playa.
Si no, visitad Torrevieja o Benidorm cualquier verano o puente.

5. La expresión "está ahí al lado" se traduce por "está a 20 minutos en coche o 45 andando".
Pero, bueno, ¿tú sabes lo grande que es Madriz? ¿No te digo que la playa la tenemos en Benidorm?

6. Cuando vamos de visita a vuestras encantadoras ciudades y os preguntamos si el chorizo que estamos comiendo es de matanza cuando en realidad es Campofrío, no hagáis chistes sobre el asunto. Ya nos gustaría veros a vosotros en el metro.

7. Se pongan como se pongan los bilbaínos, el metro de Madriz es el más bonito de España.
(Los vagones pintados por los grafiteros son puro arte urbano de vanguardia.)

8. En Madriz, Ruiz Gallardón es el Bueno. Barranco es el Malo.
Y Feo no hay, porque en Madriz somos todos muy guapos.

9. No critiques a los madrileños acusándolos de que se van todos los fines de semana de la ciudad porque no la aguantan.
No, los que se van los fines de semana son los que no son de Madriz y vuelven a su casa.
Los madrileños salimos en puente; los dos días del fin de semana no nos dan para alcanzar los confines de Madriz y volver.

10. Un madrileño de verdad se come las preposiciones al decir los nombres de los lugares de la capital.
No: “Quedé en la Plaza de Castilla", sino: “Quedé en PlazaCastilla".
No: “Voy al Puente de Segovia", sino: “Voy al PuenteSegovia".

11. Nota mínima de camuflaje: practica el leísmo y el laísmo.
Es difícil, pero es la única manera de parecer de Madriz o de cerca de Madriz.
"No le hay", "ya se le di", “la dije que viniera", “la compré unas flores" son expresiones con las que nadie te mirará raro en Madriz.

12. Al madrileño le gusta conducir.
No es que todos tengan coche, ni carnet, ni mucho menos un BMW, pero al madrileño le gusta conducir, y lo hace que te cagas. El asistente sonoro de aparcamiento que se incluye en coches de gama alta fue inventado por un madrileño, porque aquí, en Madriz, aparcamos de oído.
También conducimos al rebufo del de delante para reducir el consumo de combustible, en plan ecologista.

13. Si quieres probar "pejcao frejco, frejco" vente a Madriz.
En la capital se vende el pescado más fresco de toda España. Y os jodéis, porque es así.
(Y el más caro, pero no nos importa porque no somos catalanes.)

14. Ni Picos ni Pirineos ni leches: si tienes tiempo para hacer una excursión, te vas a la Sierra.
¿Cómo que a qué Sierra?
¿Pero tú eres tonto o qué?
¡Pues la Sierra, coño!

15. Los de Madriz son la gente más internacional que existe.
Estés donde estés, por ejemplo, en Tokio, si te encuentras con uno de Madriz y le preguntas
"¿De dónde eres?", invariablemente responderá:
"¡De aquí, de Madriz!"



Plano de Madriz para los no residentes en este maravilloso lugar...


Manuel
#487

El próximo capítulo de Europa comienza hoy

Lo hicieron maravillosamente.
A pesar de la lluvia, la celebración oficial de la caída del muro de Berlín, el lunes por la noche, me pareció un acto auténtica e inesperadamente emocionante.
Los organizadores, seguramente dirigidos por Angela Merkel, hicieron casi todo bien.
Los temas fundamentales fueron la libertad, Europa y el mundo, no la unidad alemana.
La mujer germanoriental, de Leipzig, a la que la Stasi había encarcelado por llevar una pancarta que exigía "un país abierto de gente libre", Lech Walesa y el pionero sindicato polaco Solidaridad, los húngaros, Mijaíl Gorbachov, Estados Unidos: a todos se les reconoció su parte de mérito.
Curiosamente, la única persona que no fue suficientemente reconocida fue el predecesor de la propia Merkel, Helmut Kohl.

La caída de las fichas gigantes de dominó fue un golpe de efecto espectacular, en parte porque uno no podía dejar de pensar ¿y si sale mal? ¿Y si una de las fichas se cae de lado, o se para? Pero los alemanes lo habían calculado bien, por supuesto; son tan eficientes a la hora de derribar fichas de dominó como a la de fabricar BMW.
Y qué bien estuvo situar hacia el final de la ceremonia una entrevista con Muhammad Yunus, el bangladeshí creador de los microcréditos, que habló del muro que aún separa el Norte rico del Sur pobre: die Mauer der Armut, el Muro de la Pobreza.

Así, pues, tres hurras por Alemania y tres hurras por Europa.
Mientras mirábamos los focos que iluminaban el cielo nocturno sobre la puerta de Brandeburgo, pudimos reflexionar sobre la extraordinaria distancia recorrida en una ciudad que estuvo en el centro de dos guerras mundiales y la guerra fría. Al fin y al cabo, durante al menos 50 años, de 1939 a 1989, las luces de focos en la puerta de Brandeburgo fueron siempre el anuncio de que iba a morir gente, de una forma u otra, y no una señal de su liberación pacífica.

Pero luego se acabó.
Los berlineses volvieron a sus casas bajo la lluvia; la policía empezó a desmontar las barreras de control de multitudes; y en la cena, según nos han dicho, los dirigentes de la UE se dedicaron a conspirar en voz baja por las esquinas sobre quién debería ser el próximo presidente del Consejo Europeo y el nuevo Alto Representante para la política exterior y de seguridad.
Quizás eso era en lo que verdaderamente estaban pensando Gordon Brown, Nicolas Sarkozy y Angela Merkel, en su gélido estrado, mientras la larga ceremonia terminaba con jóvenes de todo el mundo unidos en el estribillo claramente obamaniano de una canción escrita especialmente para la ocasión: Podemos ser uno.
(En cuanto a Silvio Berlusconi, parecía tener los ojos cerrados cada vez que le captaba una cámara de televisión. ¿Con qué estaría soñando? Mejor no preguntar)

¿El presidente del Consejo Europeo debería ser el belga Herman van Rompuy, que inspira a los autores de haikus?
¿El Alto Representante debería ser el cerebral ministro de Exteriores británico David Miliband?
¿Es verdad que Miliband ha renunciado a ser candidato y prefiere, con un valor digno de encomio, permanecer en el puente del Titanic del nuevo laborismo?
¿Dará un noble paso al frente Peter Mandelson para convertirse, seguramente, en el lord Alto Representante (con música de Gilbert & Sullivan)?
¿O irá a parar el cargo al ex primer ministro italiano Massimo d'Alema?

Yo ya he propuesto mis candidatos: el premio Nobel de la Paz y anciano estadista Martti Ahtisaari para la presidencia y Joschka Fischer o, en su defecto, Miliband para el cargo de Alto Representante.
Son personalidades importantes.
Pero, aunque las habituales negociaciones entre bastidores de la UE acaben designando a dos figuras débiles y anodinas -dos conejos sacados de una chistera gris-, todavía tenemos la posibilidad de crear una Europa que sea más "una", para repetir las palabras de la canción de Berlín. Seguiremos pudiendo crear las instituciones previstas, en especial un nuevo servicio exterior europeo. Y, de todas formas, lo que hagamos con esas instituciones dependerá, tanto con el Tratado de Lisboa como sin él, de la voluntad política de los Estados miembros y sus Gobiernos democráticamente elegidos.
Si quieren que avancemos, se avanzará.
Si no quieren, no se hará.

Deberían quererlo, porque que en Europa tengamos gran cosa que celebrar, o no, dentro de 20 años, dependerá de que nos aclaremos en nuestras relaciones con el resto del mundo.
Por supuesto, sigue habiendo cosas importantísimas que hay que hacer dentro de las fronteras de la UE: la creación de nuevos puestos de trabajo y la integración de los ciudadanos musulmanes, por no mencionar más que dos.
Pero, cada vez más, los desafíos fundamentales que debe abordar la Unión Europea no se encuentran dentro de sus fronteras sino fuera de ellas.

Desde el punto de vista geográfico, las prioridades comienzan con los países de Europa que todavía no están en la UE.
La fatiga de la ampliación se palpa constantemente, pero todavía queda mucha Europa que agrupar para que "Europa" sea realmente Europa: el resto de los Balcanes, Ucrania, Moldavia, Bielorrusia, tal vez Georgia y Armenia y, como caso especial y de importancia estratégica fundamental, Turquía.
Si tenemos visión de futuro, deberíamos querer que todos estos países, siempre que cumplan los requisitos, sean miembros de la UE, por nuestro propio interés y por el de ellos.

Luego está Rusia.
Si la UE no tiene una política para Rusia, no tendrá una política exterior.
Y para tener una política común respecto a Rusia, necesita una política energética común.
En el sur y el sureste está la cuestión de cómo ayudar a la modernización, la liberalización y, en definitiva, la democratización de unos países en su mayoría musulmanes que no es de prever que vayan a ser miembros de la UE.
Aunque el muro de Berlín ha caído, sigue existiendo un muro que separa a israelíes y palestinos.

Más allá están las grandes potencias emergentes como China, India y Brasil.
En comparación con su propio pasado desgraciado y dividido, Europa ha ascendido; en poder relativo, está descendiendo.
Estados Unidos ya no considera de manera automática que Europa es su socio estratégico (la aparición de Barack Obama en un vídeo para transmitir su mensaje en la puerta de Brandeburgo no sirvió más que para recordar a todos su ausencia física. Deberían haber dejado que lo hiciera Hillary Clinton). El argumento de Miliband de que tenemos que elegir entre un mundo con un G-2, en el que las grandes decisiones las tomen Estados Unidos y China, y un mundo con un G-3, que incluya a la UE como tercer interlocutor, es simplista y exagerado, pero es útil para explicar la situación.

Todavía más allá, y con consecuencias aún más amplias, está el Muro de la Pobreza del que habló Yunus.
La UE posee la economía más grande del mundo.
En combinación con sus Estados miembros, suministra más de la mitad de la ayuda oficial al desarrollo del mundo. Si fuera "una" y actuase con visión estratégica, nadie tendría más posibilidades de rebajar ese muro que separa al Norte rico del Sur pobre.
Y lo más importante de todo es el reto planetario del cambio climático, ahora que queda tan poco tiempo para la cumbre de Copenhague a principios de diciembre.

Lo que importa es esto: no es necesario tener ningún apego sentimental a Europa para comprender que, si queremos abordar estos problemas, necesitamos la dimensión y la influencia que sólo puede ofrecer Europa.
No tiene nada que ver con los sueños de una "unión cada vez más estrecha".
Se trata de Europa como medio, no como fin.
El objetivo es defender e impulsar los intereses vitales de todos nuestros ciudadanos, incluidos los británicos.

Europa tiene mucho que contar sobre los últimos 60 años, y lo contó magníficamente en Berlín el lunes por la noche; pero ese relato habla sobre todo de lo que hemos conseguido dentro de Europa.
El próximo capítulo dependerá de lo que hagamos fuera de ella.

TIMOTHY GARTON ASH 15/11/2009

Manuel
#486

sábado, noviembre 07, 2009

Rajoy, la autoridad y las ideas

Retorno al pasado: el que se mueva no sale en la foto.
La amenaza de Mariano Rajoy de excluir de las listas electorales a aquellos que no le obedezcan certifica la pérdida de autoridad del presidente del PP, a la vez que nos recuerda que un cáncer burocratizador está instalado en el tejido del sistema de partidos español.

La autoridad no se impone, se tiene y se ejerce.
De poco sirve recordar quién es el que manda y cuáles son los atributos de que dispone. Cuando se llega a este punto es que se ha perdido la autoridad y que empieza la deriva hacia el autoritarismo. Porque autoritaria es la prohibición de Rajoy de que se debatan en público cuestiones internas del PP, como si el caso Gürtel o la disputa por Caja Madrid no fueran cuestiones de interés ciudadano, más allá de la lucha sin cuartel por el poder entre militantes de un mismo partido. Y autoritario es castigar con la exclusión de las listas electorales a quien tenga el descaro o, simplemente, la honradez de discrepar de las órdenes del que manda.

El control oligopolista del espacio de la representación política que tienen, en España, principalmente dos partidos -el PSOE y el PP- combinado con el sistema de listas cerradas, da a la burocracia de estas dos organizaciones una poderosísima arma para convertir a la servidumbre voluntaria a cualquier militante que tenga ambición e ideas propias.
Pero estas armas extremas sólo son eficaces hasta el día en que el que las tiene a su disposición se siente obligado a recordar la amenaza. Cuando esto ocurre, todo el mundo interpreta que la autoridad duda de sí misma. Y, sin embargo, es cierto que las listas cerradas suponen en los partidos una mordaza que tiene mucho que ver con esta extendida sensación de caída del nivel de la clase política desde el inicio de la transición hasta ahora.

Mariano Rajoy entiende la política como un ejercicio de oportunidad.
No se le conoce un proyecto político propio.
Ha ido siempre a remolque del jefe, de los lugares comunes de la derecha en cada coyuntura, de las propuestas de la patronal -como ha recordado Gerardo Díaz Ferrán-. Cuando Rajoy figuraba en las quinielas por la sucesión de Aznar, me explicó que hacer un proyecto político en los tiempos que corren es muy complicado y que lo mejor es "estar por ahí". Los hechos le dieron la razón. Rato trató de convencer a los militantes con una propuesta programática. Mayor Oreja es por sí mismo un anuncio viviente de un partido de inspiración católica. Rajoy efectivamente, se limitó a estar por ahí. Y Aznar le señaló a él como el escogido, porque todo líder que se autoconsidera excepcional, cuando tiene que elegir sucesor busca alguien que no oscurezca con sus éxitos la gestión anterior. Precisamente para que todo el mundo tenga claras las jerarquías en la derecha, Aznar se ha permitido estos días el más duro de sus ataques a Rajoy.

Este desinterés de Rajoy por las ideas políticas no sólo contrasta con Aznar, que se empeñó hasta las cejas en la revolución neoconservadora, sino que lastra seriamente su autoridad.
Nicolas Sarkozy, una semana antes de la primera vuelta de la elección presidencial, dijo en Le Figaro: "He hecho mío el análisis de Gramsci; el poder se gana por las ideas".
Efectivamente, había planteado toda la campaña electoral como una batalla ideológica. Y ganó.
Rajoy no está por esta labor, ni le interesa.
Lo cual tiene un doble efecto negativo para él. De cara al partido, todo conflicto aparece automáticamente como una lucha desgarrada por el poder, en el que las ideas y las propuestas no pintan absolutamente nada. De cara a la sociedad, le impide pasar de una oposición estrictamente destructiva a una oposición propositiva, portadora de valores e ideas, desaprovechando de este modo la oportunidad que ofrece el descalabro ideológico que vive en estos momentos la izquierda europea.

Ciertamente, el propio Maquiavelo lo decía, la política es el sentido de la ocasión.
El don de la oportunidad, tal como lo entiende Mariano Rajoy es estar en el sitio oportuno para que la Fortuna -Aznar, en este caso- te premie. Pero esto ocurre sólo una vez.
El verdadero sentido de la ocasión es precisamente aprovechar los momentos en que desde la virtud política se puede vencer a los obstáculos exteriores, empezando por la poderosa Fortuna, y conquistar el objetivo: el poder.

JOSEP RAMONEDA 05/11/2009
Manuel
#485

Cruzados

Por primera vez, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo, se ha pronunciado contra la presencia de crucifijos en los colegios públicos -en este caso, de Italia-, sentenciando que atenta contra "la libertad religiosa de los alumnos".
Tal libertad incluye también el ateísmo, que se encuentra entre las profesiones de fe más desacreditadas de los últimos tiempos.

Ha sido muy graciosa la reacción del Gobierno italiano ante la decisión, que al parecer no piensa aplicar.
Tribunal de Estrasburgo o mostaza al estragón, a ellos, ¿qué más les da?
Tienen la sartén por el mango y el mango también, así como una clientela que levita cuando se les nombra al Papa, a la Madonna o a la Mamma. Quizá por el orden inverso, ahora que lo pienso.
En cualquier caso, el actual Ejecutivo o ejecutor italiano ha dado ya suficientes pruebas morales como para que la respuesta de su ministra de Educación, en el sentido de que el crucifijo es "un símbolo de nuestra tradición", no puede escandalizar a nadie.

Lo que, ciertamente, resulta escalofriante es lo que ha declarado el nuevo líder del Partido Demócrata, principal opositor al régimen de Berlusconi. Pier Luigi Bersani, veterano político ¡de izquierdas!, ha dicho que "una antigua tradición como el crucifijo no puede ser ofensiva para nadie". Es posible que, en un momento de ofuscación -llevado por el interés de hacerse con los votos del respetable-, el caballero haya confundido el crucifijo con la pasta al basilico e pomodoro.

En la tradición europea, la cruz sigue hundida en la empuñadura de la espada.
En las escuelas públicas representa el poder de quienes discriminan a las mujeres y a los homosexuales, por no ir más lejos. Y su aspecto de instrumento sadomaso para creyentes no inquieta menos que, pongamos, un turbante colgado de una cimitarra.

MARUJA TORRES 05/11/2009

Manuel
#484

Dinero y circo

Leo que el Congreso está decidido a acabar con los privilegios fiscales de los trabajadores extranjeros que cobren más de 600.000 euros anuales.

Esta medida afectará principalmente a futbolistas con sueldos astronómicos.
Y me sorprendo, pero no por la noticia, ya que es de justicia social y de sentido común que las rentas altas contribuyan más al erario público, sino porque en el entorno del fútbol se echen las manos a la cabeza y teman que nuestra Liga empeore una vez aplicada la medida.

Preferir buen fútbol a mejorar los servicios públicos básicos como la sanidad, la educación, el transporte..., denota que en este país vivimos rodeados de infames para los que el circo y el propio capital están por encima de todo.

VÍCTOR RAMOS FRAGUAS - Madrid - 07/11/2009

Manuel
#483

Regateo a la pequinesa

Hay ciudades que en cinco días podemos llegar a conocer someramente.
Para ello deben ser pequeñas y pertenecer a nuestra misma cultura.

Pekín (o Beijing, más parecido a la pronunciación china) es enorme, y su cultura es para el turista occidental un enigma.
Caótica, desmesurada, cuenta con 17 millones de habitantes censados.
En esa efervescencia de crecimiento en la que se encuentra sumido el país, cambia por completo cada lustro.

Lo que no cambia tanto son los hábitos alimenticios.
Según algunos, la comida china de China no se parece nada a la comida china de otros lugares, pero lo cierto es que la comida china siempre se parece mucho a la comida china.
En Pekín hay mucha más variedad, por supuesto (se puede comer carne de serpiente o saltamontes en ciertos lugares), y es un buen sitio para probar otras cocinas, como la vietnamita, la mongola o la tibetana, pero me alimenté sobre todo -y muy bien- a base de rollitos, empanadillas, arroces, ternera, cerdo y pollo en diversas variantes, sin olvidar el pato a la pequinesa.

Se podría hablar también de compras a la pequinesa, o a la asiática (pues en Bangkok, por ejemplo, vienen a ser lo mismo).
Pekín es un paraíso (o un infierno) para los compradores. A quien le guste regatear, tiene la diversión asegurada. Empiezan con precios exorbitantes, así que las bajadas deben serlo también. Se regatea, por las barreras idiomáticas, tecleando las cifras en una calculadora. Incluso cuando se ha llegado a un precio, pueden sorprenderte diciendo, a ver si cuela, que hablaban de dólares y no de yuanes (un dólar son unos siete yuanes). Una dependienta que te enseña un cinturón de Armani puede ofrecerte inmediatamente, si no muestras interés, otro sin marca. Y entonces te explica que el que no tiene marca es mucho mejor que el supuesto Armani, y te lo demuestra pegando la llama de un mechero al que no tiene marca y enseñándote que el Armani no es todo cuero, sino que tiene también cartón. Ya digo, infierno o paraíso, según el carácter de cada cual.

De alguna forma, para los chinos China ("el centro del mundo") ha sido el paraíso, y el resto, el infierno.


La Muralla China, única obra humana que se ve desde el espacio, empezó a construirse cuando el país estaba dividido en cinco Estados (entre 457-221 antes de Cristo), y posteriormente se fue ampliando para defenderse de los nómadas del norte, criaturas infernales. Recorre unos 5.600 kilómetros (construidos hay unos 10.000, sumando ramales), que van de Este a Oeste por el norte del país. El tramo más cercano a Pekín -el más visitado- es el de Badaling, a unos 40 kilómetros. Preferí ir al de Mutianyu, a unos 80. Además de lo espectacular de la construcción, allí el paisaje es precioso: montañas boscosas. Lo sé por la subida en funicular, y por las postales, pues una niebla muy densa impedía la visión más allá de 20 metros; al menos, me permitió imaginar alguna historia china de fantasmas. El picotazo de un bicho, además de dolerme, me desazonó enormemente -¡quién sabe qué puede picarte en China!-, hasta que comprobé que la muralla estaba infestada de avispas. Pero no me quejo: una anciana grande y fuerte resbaló por unas escaleras, terminó rodando y quedó tendida, sangrando por la cabeza. Me pareció un lugar bastante peligroso. En el siglo XIII, la muralla no pudo contener a los mongoles. Ahora las autoridades han levantado una virtual, restringiendo el acceso a Internet. Yo imagino que ésta, más pronto que tarde, caerá igualmente.

La Ciudad Prohibida también está amurallada, en este caso para protegerse de los bárbaros interiores. Residencia de 24 emperadores (incluido el de Bertolucci, que hubo de abandonarla en 1924) y empezada en 1406, es una verdadera joya, que cuenta con innumerables obras de arte y edificios como el palacio de la Suprema Armonía o el de la Paz Terrenal. Está pegada a la plaza de Tiananmen, ocupa unos 720.000 metros cuadrados y, me informaron, abre todos los días. En realidad abre todos los días, excepto los que cierra. Había reservado para ella cualquiera de mis dos últimas jornadas de estancia y me quedé sin verla: estaban ensayando alguna de las ceremonias para conmemorar el 60 aniversario de la Revolución de Mao (el partido pretende hacer creer que el comunismo sigue vigente, y todos los billetes llevan su retrato). Me conformé con ver sus bonitos tejados naranjas desde la Colina del Carbón, donde en 1644 se ahorcó el último emperador Ming. Uno siempre se puede consolar: paseando por Tiananmen, tan grande que resulta desangelada, me sentí como un verdadero chino de la época imperial, que no podía entrar en la Ciudad Prohibida. En cierto modo, para llegar a la esencia de la Ciudad Prohibida tienen que impedirnos la entrada.

Otra de las maravillas de Pekín es el palacio de Verano, a unos 12 kilómetros del centro, junto a un lago, donde se refugiaban de los calores los emperadores chinos. De atribulada historia, renovado entre 1860 y 1960, estaba abierto y no había niebla. Me gustó mucho la calle Suzhou, a lo largo de un canal, destruida en 1860 por las tropas anglo-francesas y reconstruida en 1990 siguiendo modelos tradicionales.

Me salgo de uno de los cinturones que, a modo de murallas, estrangulan la ciudad, camino por calles estrechas, pobres.
Los chinos hacen mucha vida en la calle.
Un hombre escribe de pie en unas baldosas con un enorme pincel; otro, en una casucha de un callejón, come con palillos. Unos jóvenes hacen una danza con gruesos troncos de bambú, algunos apuestan en un estrecho garito, otros juegan a las cartas con una baraja francesa. Un niño corretea, se cae y llora. Por un instante me tienta pensar que estoy entrando en China, pero enseguida vuelvo a la realidad: no ya cinco, sino ni siquiera 55 días en Pekín bastarían para escribir un artículo que sea más que un brochazo en un muro o, ya puestos, en una interminable muralla.

Martín Casariego (Madrid, 1962) es autor de la novela La jauría y la niebla (Algaida, 2009)

Manuel
#482

viernes, noviembre 06, 2009

Enjuagues

El espectáculo al que estamos asistiendo con Caja Madrid de protagonista no es nada, piensa uno, con lo que ocurrirá una vez que el afortunado jure el cargo de presidente y se dedique a devolver favores.
Usted y yo somos unos ingenuos y no nos enteramos de nada, pero a lo mejor resulta normal poner un piso en la Gran Vía a quienes te proporcionaron la bicoca. Lo mismo tienes que meter todos los días la mano en la caja para pagar esa deuda de gratitud. Vaya usted a saber a qué se compromete el agraciado. Si te entrego la Caja, ¿serás mi esclavo el resto de tu vida, regalarás hipotecas a mis hermanos, colocarás a mi cuñado, recogerás a los hijos de mi hermana de la guardería, sacarás a pasear al perro de mi madre?

Para presidir una Caja has de tener una vocación de servicio a prueba de bombas, pues las tentaciones de pillar, dadas las facilidades aparentes, deben de ser continuas.
Ignoramos cómo funcionan las demás, pero Caja Madrid tiene la pinta de ser lo más parecido a la caja de la farmacia de la señora de Camps, donde todo el mundo metía mano sin control, fuera para hacerse unos trajes o para tomarse unas cañas. O sea, un chollo, de otro modo no se entiende esa lucha a muerte por conquistar su presidencia. Es muy fuerte que un partido político con posibilidad de gobernar se rompa por ver quién manda ahí. O los beneficios personales son muy altos o los contendientes son idiotas. Como llevan toda su vida viviendo de los Presupuestos Generales, muy idiotas no son. Quiere decirse que el que logre encaramarse a ese sillón se forra.
En otras palabras, que esto huele fatal. Y no nos referimos a la guerra entre Gallardón y Aguirre, que tiene su lado pintoresco, sino a esa paz que tarde o temprano ha de sobrevenirle y bajo cuyo manto se llevarán a cabo enjuagues económicos que ahora no podemos ni imaginar.

JUAN JOSÉ MILLÁS 30/10/2009

Manuel
#481

domingo, noviembre 01, 2009

Construir una política exterior de la Unión Europea

Las atribuciones del cargo de presidente del Consejo Europeo son vagas, pero desde luego encajan más con las de un constructor de consensos que con las que los ingleses, y mucho menos los estadounidenses, llamarían propiamente de un presidente.
Podría decirse incluso que presidente es una mala traducción del francés.
No es un puesto ejecutivo; sólo están previstos un equipo de colaboradores y un presupuesto discreto. El candidato que logre el puesto debería ser más como un presidente de un consejo de administración [chairman, que es un presidente sin poderes ejecutivos].

Esta figura decorativa podría ser, dentro de la Unión Europea, un defensor convincente de una política exterior europea más enérgica y coordinada, pero si pretendiera hablar ya en nombre de Europa en Washington, Moscú o Pekín, estaría prometiendo cosas que no podría cumplir.
Para elaborar una política exterior europea creíble es preciso reforzar pacientemente la voluntad de tener dicha política en cada uno de los Estados miembros, especialmente en los más grandes. Eso supondrá varios años más de lo que Max Weber llamó "perforar a través de planchas gruesas".

También es necesaria, para dar a Europa una voz más fuerte en el mundo, una maquinaria que todavía no existe.
Pero la responsabilidad de construir esa maquinaria no es del nuevo presidente, sino del nuevo alto representante para la política exterior y de seguridad.
A diferencia del presidente, el alto representante, que es al mismo tiempo vicepresidente de la Comisión Europea, dispondrá de un gran presupuesto y un amplio equipo.
Tendrá la difícil pero crucial tarea de fusionar a funcionarios y diplomáticos de dos burocracias europeas y 27 nacionales en un solo servicio exterior europeo, capaz de identificar los intereses europeos comunes y los instrumentos que tenemos para impulsarlos.
En colaboración con el presidente de la Comisión, tendrá asimismo que establecer vínculos con los verdaderos motores del poder exterior europeo: la política de ampliación, la ayuda al desarrollo, el comercio, la regulación, la política de competencia, etcétera.
Ahí está el meollo. Hablamos demasiado del presidente y no lo suficiente del alto representante.

Ahora bien, hay alguien que sí cumple los requisitos, aunque habría que esforzarse un poco para convencerle.
Es Martti Ahtisaari, el ex presidente de Finlandia, mediador internacional de la ONU y ganador del Premio Nobel de la Paz el año pasado.
Ahtisaari cuenta con la categoría, la gravitas y la experiencia necesarias para el puesto.
Es un estadista que tendría una autoridad paterna sobre la actual generación de jefes de Gobierno de la UE. Sería un presidente excelente, sin tener nada que ver con un presidente de un consejo de administración. Le tomarían en serio en las capitales mundiales, sin que nadie sintiera que estaba acaparando la atención. Como copresidente del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, ya ha dedicado un par de años a reflexionar seriamente sobre cómo debería ser la política exterior europea.

Ya he señalado que sería fundamental combinar esa figura con un sólido alto representante.
En este periodo inicial, un alto representante débil podría ser tan perjudicial como un presidente débil. Carl Bildt sería una opción magnífica, pero seguramente se ha creado demasiados enemigos, y como el secretario general de la OTAN es danés, quizá se consideraría un exceso de escandinavos.

Mi candidato favorito sería Joschka Fischer, un peso pesado que se dedica al pensamiento estratégico y fue ministro de Exteriores de Alemania.
Podría hacer entrar en razón a Bruselas y le escucharían en el extranjero.
Pero el alto representante tiene que ser miembro de la Comisión Europea, y Alemania acaba de nombrar a otra persona en ese puesto.

Es decir, el equipo ideal es Ahtisaari-Fischer.

TIMOTHY GARTON ASH 01/11/2009

Manuel
#480

viernes, octubre 23, 2009

Discriminación atávica

Escuchando el miércoles las valoraciones de la bancada popular sobre el debate de Presupuestos, uno entiende mejor de dónde salen otros rechazos como el de la ley de igualdad o el aborto.

Podría haberle servido a Rajoy en esta ocasión su milonga encallada en la búsqueda de culpables sin más, es decir, sin aportar, como de costumbre, soluciones. La situación era tan propicia (ya saben, para el PP, cuanto peor mejor), el cabreo general es tan notable, que al bueno de Mariano le bastaba con una prolija enumeración de agravios y agraviados; mientras alguien se ahoga, dedicarse a explicar la marea (parafraseando el diálogo de cierta película).

A ello se aplicó.
De su naturaleza intelectualmente perezosa salió un discurso redondo, hiperbólico, apocalíptico... pero menos grosero y faltón que otras veces; y aunque nadie lo preguntó, la grey conservadora con su secretaria general al frente, traicionada por la euforia, aclaró:
"Porque la Salgado es una chica".

Y se hizo la luz.
Recordé entonces que para el Partido Popular una chica es la que se pone de largo mientras el chico va a votar (como afirmaba Miguel Ángel Rodríguez), la que sirve de portabolígrafos (como demostró Aznar), templo de la vida (como dice la Iglesia) y la que no puede abrir una cuenta corriente (como imponían nuestros antepasados).
De modo que las dos carreras que atesora Elena Salgado no han sido sino una doble oportunidad para encontrar marido y sus dos ministerios se explican por el ridículo reglamento de las cuotas.
No hay, por tanto, que ser muy duros con la pobre, sólo instruirla en el arte de ser mujer-mujer.

¿¿¿De dónde sale esta gente???


JOSÉ LUIS SÁNCHEZ SANTOS
- A Coruña - 23/10/2009


Manuel
#479

martes, octubre 20, 2009

Caos


Manuel
#478

Sonrisas

No sé qué descerebrado asesor de imagen ha debido de aconsejar a los peperos relacionados con el caso Gürtel que exhiban todo el rato esas sonrisas radiantes y estúpidas, pero merecería ser despedido de manera fulminante.
Es obvio que esa tropilla de políticos carece de la más mínima razón para reírse, dado que les está cayendo encima un marrón descomunal que se agranda un poco cada día; de modo que verles repartiendo agarrotadas sonrisas por doquier como si estuvieran de boda o de bautizo resulta verdaderamente sospechoso.

De todos es sabido (lo cuentan hasta las series de la tele) que si se detiene a un inocente y se le atribuye algún delito grave, el individuo erróneamente acusado se agita mucho, se pone muy nervioso, se angustia y desespera. En cambio, si el detenido es culpable, es muy posible que se quede tan tranquilo y se tumbe a dormir en el calabozo.
Pues bien, se me ocurre que no hay un indicio de culpabilidad tan evidente como esas sonrisas lobunas que se empeñan en exhibir los gürtelitos.
Quiero decir que cualquier persona inocente y normal estaría hecha polvo.

Y si no es un claro indicio de culpabilidad, entonces es una prueba evidente de mentecatez.
Porque sólo a un sandio se le puede ocurrir que el personal va a quedar favorablemente impresionado por ese aire de ligereza jaranera.
Antes al contrario: el personal espera de los seres humanos, e incluso de los políticos, cierta coherencia emocional, seriedad y fundamento. Vamos, que la gente les respetaría más si aparecieran preocupados, como es lógico, y no con ese gesto inaguantable de rocieros juerguistas.

Claro que a lo mejor se les han acalambrado las comisuras y no pueden cambiar el rictus; o quizá enseñen los dientes no para sonreír, sino porque están a punto de liarse a mordiscos.

ROSA MONTERO 20/10/2009

Manuel
#477

Peligro


El peligro de dejar un perro de raza peligrosa con un niño


Manuel
#476

Al Gay-Eda


Miembro de Al Gay-Eda


Manuel
#475

La frase del año

Esta frase la ha dicho el ganador del Nobel de literatura.

"En el mundo actual, se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para mujeres, que en la cura del Alzheimer.
De aquí a algunos años, tendremos viejas de tetas grandes y
viejos con pene duro, pero ninguno de ellos se acordará para que sirven".

Manuel
#474

lunes, octubre 19, 2009

El 99%

El 99% de los españoles confiesa haberse marchado alguna vez sin pagar de alguna parte.
Desde que veo este anuncio en la televisión, por más que sepa que es sólo un anuncio y que la citada encuesta no ha existido nunca, miro a mi alrededor, recuerdo los titulares de los periódicos, y siento un escalofrío. Estoy segura de que los españoles que pagamos escrupulosamente nuestras cuentas representamos mucho más del 1% del total, pero me pregunto si otros publicistas, en otros países del mundo, se atreverían a presentar, y lograrían vender, una campaña con este eslogan.

No se trata ya de la corrupción, sino de la tolerancia de la corrupción, y ni siquiera eso, más bien de la asombrosa empatía que la corrupción provoca en muchos españoles, a quienes les resulta más fácil ponerse en el lugar de un corrupto que en el de un héroe, o incluso confundirlo con él.
Quizás por eso, el embrollo valenciano ha recibido en muchos medios de comunicación un tratamiento tan frívolo. Cámaras y micrófonos han estado más pendientes de captar pequeños detalles morbosos, un sonrojo, unas lagrimitas, el corte de una americana, una frente perlada de sudor, que de informar acerca de la financiación ilegal de una organización que aspira a gobernar este país.

La reacción del resto de los partidos no me ha parecido mucho más consistente.
Sobran palabras, ingenio, codazos y malevolencia, pero, como de costumbre, faltan análisis, diagnósticos y propuestas de transparencia, medidas concretas para evitar que este escándalo se reproduzca. Da la sensación de que nadie, en ningún partido, se siente tan seguro como para tirar la primera piedra, y eso es lo mismo que admitir que España se asienta sobre un inmenso agujero negro.
Cuando se lo trague todo, el 99% de los españoles tal vez sigan creyendo que eso era hacer política.

ALMUDENA GRANDES 19/10/2009

Manuel
#473

lunes, octubre 12, 2009

La Puerta del Sol mudó su fisionomía

Sus principales emblemas, la osa y el madroño, más la estatua de La Mariblanca, cambiaron de emplazamiento.
Y el kilómetro cero, arranque de todas las carreteras radiales de España, fue sustituido por otra placa de nueva hechura.
Las efigies fueron izadas por grúas y quedaron instaladas en los arranques de las calles de Alcalá y del Arenal, respectivamente. La marca kilométrica, nueva, perdura bajo la Casa del Reloj.


La efigie de una gran osa y un madroño, símbolos de Madrid se hallaba instalada a unos 70 metros de su nuevo anclaje, en el engarce de la calle del Carmen con la Puerta del Sol.

Manuel
#472

domingo, octubre 11, 2009

La corrupción es algo serio

Es posible que el hecho de que un alcalde regale a un dirigente de su partido un reloj valorado en 20.000 euros no sea un delito tipificado en el Código Penal. Quizás.
De lo que no cabe duda es de que se trata de un caso de corrupción política, en el sentido de perversión o alteración de normas asumidas por los ciudadanos, y que tanto el alcalde como el dirigente deberían presentar su dimisión.

No se comprende bien a qué espera el Partido Popular para tomar medidas en el caso Gürtel, al margen de lo que vayan decidiendo los tribunales.
Estamos hablando de un partido que aspira a gobernar en las próximas elecciones. Y de un país con cuatro millones de parados, con millones de trabajadores que tienen los salarios congelados, que están obligados a bajar su nivel de vida y que tendrán que pagar más impuestos. Y en el que algunos políticos aceptan como regalo coches, relojes de miles de euros o trajes.

Lo lógico sería que los ciudadanos estuviéramos realmente furiosos ante la desidia de los responsables de un partido que está en la oposición y que debería presentársenos en estos difíciles momentos como una alternativa fiable y honesta, capaz de relevar a un gobierno desgastado, y que, en lugar de eso, se mantiene impávido ante los casos de corrupción que van apareciendo en su propia organización, como si creyera que para ganar unas elecciones no hiciera falta demostrar integridad.

La corrupción política, la falta de rectitud, es una cosa muy seria.
Lo peor no es el caso Gürtel en sí, que los tribunales serán capaces en su momento de castigar, en lo que jurídicamente sea delito.
Lo peor es la tolerancia, la voluntad de quitarle importancia, de hacer creer a los ciudadanos, con un guiño, que ellos harían lo mismo si estuvieran en esas circunstancias.
Eso es lo que realmente hace un daño formidable a la sociedad española y de eso son responsables los máximos dirigentes del PP.

Es una actitud equivocada, con consecuencias mucho más graves de lo que se pretende.
Y es una responsabilidad muy seria que recae directamente sobre los hombros de Mariano Rajoy.
Esto no es una batalla que exija fintas políticas ni demostraciones de ingenio. Esto son cosas serias, realidades crueles, que precisan decisión y rapidez. Si quiere gobernar este país tiene que demostrar, no sólo que él mismo es íntegro, sino que no acepta, ni convive, ni tolera la corrupción ni la falta de rectitud.

No se puede solicitar la confianza de los ciudadanos para gobernar en plena crisis con políticos que se regalan relojes exclusivos y que aceptan coches "con muestras de amistad".
No debe haber resquicio ni interpretaciones ambiguas: las autoridades y representantes políticos de los ciudadanos no pueden aceptar obsequios valiosos, ni como soborno, por supuesto, ni como "muestra de buena voluntad". Y cuando se detecta algún caso, debe ser extirpado inmediatamente del tejido político, porque, si no se hace, se termina cayendo en lo que Arnold Heidenheimer, el mayor teórico en corrupción política, catalogaba como "corrupción blanca", actos reprensibles que pasan a ser considerados tolerables por la mayoría de la población ante la evidencia de que no son castigados ni rechazados.

Los ciudadanos ya estamos advertidos: ¿queremos acabar en una sociedad en la que el catedrático de una universidad acepta un reloj de 20.000 euros del padre de un alumno, "en prueba de simple amistad"? ¿En la que el médico del hospital público reciba un coche tapizado en negro de una empresa farmacéutica, "como muestra de admiración por su abnegado trabajo"?

Como casi siempre en estos casos, resulta descorazonador comprobar cuál ha sido la primera reacción del partido afectado: no buscan a los responsables del desaguisado, sino que buscan desesperadamente a los responsables de que esas corrupciones hayan salido a la luz pública.
Sinceramente, lo único edificante y de lo que sentirse orgulloso en toda esta historia ha sido comprobar cómo el periodismo profesional sigue sirviendo a los ciudadanos como el mejor valladar contra la corrupción.

SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ 11/10/2009

Manuel
#471

La conjura universal se desploma


La investigación del "caso Gürtel"

Uno tras otro han ido cayendo los argumentos defensivos que el PP ha improvisado sobre la marcha para hacer frente al caso Correa.
Mariano Rajoy ha puesto voz a los argumentos servidos por el equipo jurídico del partido que ha encabezado Federico Trillo.

A cada paso se respondía con ruido y con la estrategia del vaquero que, al entrar en la cantina, dispara al pianista y no al forajido. Disipado el ruido, los 17.000 folios de sumario cuyo secreto ha levantado el juez han sepultado la conspiración universal por la que desfilaron Garzón, la fiscalía, policías, jueces, periodistas....
Ahora el PP recupera la posibilidad de buscar una nulidad de pruebas, tal y como baraja desde hace meses en las reuniones de estrategia.

Todo empezó el 11 de febrero cuando Rajoy, con todos sus dirigentes detrás, incluido Francisco Camps, en una imagen insólita, dijo: "No hay una trama del PP, hay una trama contra el PP".

- 1. Baltasar Garzón. "Garzón es socialista, ha pertenecido al partido socialista y debe abstenerse en la causa contra el PP, no puede juzgar a la gente de un partido y lo que está haciendo es realmente injusto", dijo Rajoy el 26 de febrero. Le siguió una querella contra el juez, al que se acusaba de actuar por venganza. El caso ahora lo llevan otros jueces y el sumario tiene pruebas materiales, testimonios coincidentes y escuchas incriminatorias. La querella fue rechazada.

- 2. Bermejo cazador. "La cacería liquida cualquier apariencia de división de poderes y de imparcialidad de la justicia y extiende un velo de sospecha sobre el ministro y sobre el juez". "Es obscena, bochornosa y degradante". En febrero ésa era la defensa de Rajoy: el juez, el ministro y el policía urdieron todo en un día de caza. Mariano Fernández Bermejo dimitió como ministro de Justicia, pero el caso sigue y crece.

- 3. Relación terminada. "A mí me planteó el tesorero del partido -Álvaro Lapuerta- que estas personas estaban utilizando el nombre de la dirección del PP y decidimos, por eso, dejar de contratar con ellos, aunque lo único que hacían en Génova era poner las traseras". Rajoy explicó así a mediados de febrero que cuando llegó al partido en 2004 ordenó romper las relaciones con las empresas de Correa. Sin embargo, el sumario incluye facturas de trabajos de 2005, en la campaña del referéndum de la Constitución europea.

- 4. Ni un euro al PP. "Ni hay trama, ni hay financiación ilegal del PP". "Todo el mundo debe tener la tranquilidad de que el partido no se financió con aportaciones de los imputados". "La gente de Correa no ha entregado ni un solo euro al PP". "El partido no se ha financiado ilegalmente ni ha recibido un euro de las personas que están detenidas". Encabezan la lista de grandes éxitos en los argumentarios del PP y Rajoy ha intentado así dejar al partido al margen. Dolores de Cospedal, la secretaria general, le ha seguido con frases como: "Esto no es Filesa" y "No estamos hablando de financiación irregular, de ninguna manera. Estamos muy tranquilos". Pero un informe de la policía acaba de demostrar que la trama pagó actos del PP en Valencia. Y, además, con dinero negro y facturas sin IVA, según consta en el sumario. Se investiga si esta práctica se extendió.

- 5. Son inocentes. Rajoy no ha cesado de poner las dos manos en el fuego por los acusados. Sobre todo por Camps y los suyos, con los que se ha montado varios homenajes públicos, especialmente en la campaña de las europeas. El 24 de febrero, sin esperar a conocer detalles, el líder del PP ya dijo: "Estoy seguro de que muchas de las personas que salen en los periódicos no aparecen en el sumario, ni van a ser imputados, ni van a ser inculpados. Y a esas personas, ¿Quién les repara el daño causado?". Luego, sobre Bárcenas y Galeote dijo: "Nadie podrá probar que no son inocentes". Ahora, los dos están imputados. El 23 de abril, Camps dijo: "Todo es un montaje y una mentira y la verdad, si Dios quiere, es lo que pronto sabrá todo el mundo". Sin invocar a Dios, Rajoy se rindió un mes después ante el presidente valenciano: "Paco, estamos contigo, como siempre. Y la inmensa mayoría de los ciudadanos se van a llevar una enorme alegría para disgusto de esos inquisidores del siglo XXI que son de una crueldad infinita, pues no tienen razón ni corazón".

En junio, en presencia de Ricardo Costa y miles de simpatizantes, Rajoy se entregó definitivamente: "Yo creo en tí, creo en lo que haces. Paco, siempre estaré detrás de ti, o delante o al lado, me es igual. Quiero que lo oigan todos". Hoy Camps mantiene una batalla con Rajoy, que incluye intercambio de golpes en la cara de Costa y que apenas ha empezado. El paroxismo llegó con Jaime Mayor Oreja en la plaza de toros de Valencia: "Frente a la mentira y la calumnia tiene que ganar la decencia de Paco Camps, el más honorable de todos los valencianos y de todos los españoles".

- 6. Tres tristes trajes. "Lo de los trajes no me lo creo. Es imposible que se haya vendido por tres trajes". Cuando Camps sólo tenía encima la acusación de recibir trajes, Rajoy sostuvo que era poco obsequio para comprarle, como si la honestidad fuera inversamente proporcional al precio. El valenciano no ha justificado aún los pagos, y todo el PP se lanzó a criticar el llamado cohecho impropio y a justificar los regalos a políticos. Rita Barberá, que, según Álvaro Pérez, El Bigotes, recibió de la trama un carísimo bolso de Louis Vuitton, quiso que se actuara contra Zapatero por recibir anchoas del presidente cántabro Miguel Ángel Revilla. Ahora, exculpado Camps por los trajes, el sumario ha mostrado que esos regalos eran lo de menos, porque el líder valenciano y su entorno mantenían una relación estrecha con la trama que dirigía quien se hacía llamar Don Vito. Tanto, que Costa les pedía que intercedieran ante Camps para que le hiciera consejero.

- 7. Escuchas ilegales. Cospedal tiró la bomba atómica en agosto, desde un chiringuito de playa: "Me consta que se están produciendo escuchas ilegales a personas que no tienen que ver con los sumarios". Se refería a que, según ella, dirigentes del PP tenían el teléfono pinchado. Por muchas preguntas que se han hecho a Cospedal y a otros dirigentes del PP nunca se ha sabido a qué se refería. Tampoco hubo querella y el PP intenta hacer olvidar sus palabras.

- 8. Persecución. "Es evidente que el Gobierno persigue al PP". "Que la fiscalía tiene un trato diferente entre el PP y el PSOE es un hecho objetivo, no un juicio de valor", aseguró Rajoy para poner el foco sobre la fiscalía. Como si los 17.000 folios de pruebas, testimonios y escuchas fueran fruto de la inquina de Cándido Conde-Pumpido.

- 9. Informe apócrifo. "Sabemos que hay un informe, pero no sabemos quién lo ha pedido", dijo el líder del PP para restar valor al informe de la Brigada contra el Blanqueo que daba por probada la financiación irregular del PP de Valencia. Incluso la factoría de denuncias de los populares aseguró que los policías que lo hicieron fueron condecorados por Interior. El informe ha sido avalado por las pruebas.

- 10. Escuchas a abogados. De los productores de las otras nueve estrategias llega ahora la de la anulación de todo el sumario por grabaciones de conversaciones entre imputados presos y sus abogados. Hace meses que se planteó en reuniones internas del PP, aún está en marcha y pretende ser el remake de la nulidad del caso Naseiro que sepultó judicialmente aquella financiación ilegal del PP. Ocurrió en Valencia y en el equipo jurídico-político estaba también Trillo.

Manuel
#470

sábado, octubre 10, 2009

Anécdota

Un matrimonio mayor toma el taxi desde las urgencias de un gran hospital.
Se les ha olvidado la cartera.
Cuando llegan, el hombre advierte:

-Le dejo a mi mujer en prenda.

-Su marido le acaba de valorar en 12 euros-, le dijo el taxista a la mujer, que se quedó sentada en el asiento trasero.

-Pues menos vale él.


Manuel
#469

Olimpiada

Retorno en los últimos tiempos a ciudades ancestralmente hermosas, con sabor, con misterio, con estilo, alternativamente luminosas y sombrías, llamadas Venecia, Ámsterdam, Brujas y Praga, que cada vez se parecen más a un parque temático, en permanente restauración, incluso algunas de ellas decorando sus plazas más intocables con norias, freidurías y otras elegantes atracciones populares.
Nada más pisar Madrid, recuerdo en cada zanja la imposibilidad de pasear sin el riesgo de que te rompas el tobillo o la cabeza y aquella definición aún más lúcida que cínica de Danny DeVito:
"Madrid será una ciudad fantástica cuando encuentren el tesoro".

Nada más llegar a mi casa y revisar el correo constato entre la mala hostia y la náusea que el tesoro permanecerá siempre en el territorio de la utopía, pero que el muy terrenal alcalde de la Villa, ese dominico hipócrita que goza de tan buena prensa entre los poderes de la izquierda, se ha encargado de aumentar impunemente su propio tesoro grabando a la castiza y deprimida plebe con un nuevo y cuantioso impuesto de basura.
Para que cuadren sus iluminadas y medievales cuentas, por el lujo de ser habitante de la progresista capital del Imperio.

Comprendo el llanto y el crujir de dientes del lírico perdedor Gallardón cuando constata que los tercermundistas brasileños le han levantado con malas artes el previsiblemente fastuoso negocio de las Olimpiadas, untando con cariño, estrategia o mezquinos bienes materiales a esa banda de políticos sin carné que integran el corleoniano COI (como la FIFA, la UEFA, y demás dueños de ese opio que jamás sufre bajones en el mercado), comprendo que hubiera compromisos muy jugosos con los especuladores de siempre, con las contratas, con los patronos que manejan el bisnes del paro, con todos los que sacarían inmejorable tajada de un Madrid olímpico. Incluso entiendo que lo lamente el puterío de lujo o los que querían ser testigos directos de las hazañas de los Bolt y los Phelps del futuro.
Lo que me provoca estupefacción es la congoja ante el incumplido sueño de medio millón de concienciados madrileños.
Que paguen el tributo y callen.

CARLOS BOYERO 10/10/2009

Manuel
#468

martes, octubre 06, 2009

Europa declara su interdependencia

Sí, ha leído bien: interdependencia.
Porque eso es lo que acaba de declarar Europa al quedar despejado el camino para la entrada en vigor del Tratado de Lisboa tras el voto afirmativo de los irlandeses en segunda convocatoria.
Decidida de nuevo a dejar una impronta nunca recorrida en la historia, Europa, a diferencia de Estados Unidos en 1776 y de tantos países en los siglos XIX y XX, no ha declarado la independencia, sino la voluntad de recorrer unida el futuro.

Alguien podría afirmar que eso ya lo había hecho con los tratados de Roma, Maastricht, Ámsterdam o Niza. Claro que sí, pero no con la fuerza constitucional, casi fundante, que encierra el de Lisboa. ¿Por qué?
La razón es sencilla: el Tratado de Lisboa se parece tanto a la Constitución Europea elaborada en la Convención, que ha heredado de ella los elementos esenciales (principios, valores, objetivos y derechos) que definen por primera vez en la norma fundamental de la Unión el modelo europeo: una democracia supranacional (la primera en el devenir de las construcciones políticas) basada en el Estado de derecho y en la economía social de mercado.
Negro sobre blanco.

Antes de esa Constitución o de su herencia -Lisboa- sabíamos por y para qué estábamos juntos, construyendo sucesivamente una unión aduanera, una zona de libre cambio, un mercado interior y, en fin, una moneda única, cada vez con más elementos de política exterior e interior comunes.
Pero ni lo habíamos escrito, ni votado ni, en consecuencia, declarado formalmente.

Ahora lo hemos hecho, poniendo en un Tratado, más allá de la mera suma de factores nacionales, el máximo común denominador de 27 países dispuestos a ser más en los próximos años.
De la mano de esa interdependencia, Lisboa va a llevarnos a una Unión Europea más democrática y eficaz.

Con él se crearán nuevas figuras institucionales -como el presidente estable del Consejo Europeo o un "ministro de Asuntos Exteriores" que, al margen de su título oficial, el común de los mortales terminará llamando de esa manera. Más importante que lo anterior: con el nuevo tratado, la Unión Europea tendrá más competencias (por ejemplo, en energía y cambio climático, ¡ahí es nada!), tomará muchas más decisiones por mayoría -en detrimento de la desesperante unanimidad- y adoptará casi toda la legislación, incluido el presupuesto, de forma bicameral por un Consejo formado por los Gobiernos y un Parlamento Europeo elegido directamente en las urnas.

Y aún más relevante que todo lo dicho: la ciudadanía europea pasará de ser una bella noción dotada de ligero contenido a ser sujeto de unos derechos hasta ahora nunca enunciados en el nivel de la Unión, gracias a una Carta de Derechos Fundamentales jurídicamente vinculante.

Habrá en Europa y fuera de ella quien no celebre la entrada en vigor del Tratado de Lisboa -como tampoco lo hizo con la elaboración de la Constitución- porque lo considere el paso hacia un federalismo que atenta contra la inmutable permanencia de los Estados nacionales que componen la Unión. Estará en su derecho.
Pero, con toda seguridad, las grandes mayorías empezarán a notar el cambio para bien que implica Lisboa más pronto que tarde.

Todavía más en una época de crisis económica y financiera de la que sólo puede salirse reforzando el modelo social europeo inscrito en el Tratado, cuando los nuevos interlocutores de Europa (empezando por Obama) necesitan para combatir el cambio climático o solucionar conflictos una UE auténtico actor global gracias a los instrumentos de Lisboa, o cuando la gente demanda mecanismos de democracia participativa como la Iniciativa Ciudadana incluida en la nueva norma comunitaria, que permitirá a un millón de europeos instar a la Comisión a presentar un proyecto de ley.

A España le tocará desarrollar Lisboa cuando ejerza la Presidencia de la UE en el primer semestre de 2010, liderando el inicio de una nueva Europa.
Es una coincidencia de calendario que, sin embargo, hace justicia a nuestro país e interesa a la Unión.

Hace justicia porque, sin el referéndum sobre la Constitución Europea convocado por el Gobierno de Zapatero en 2005 -en el que los electores respaldaron un texto desbloqueado por el mismo presidente al llegar a La Moncloa-, el proceso que ha desembocado en el Tratado de Lisboa habría embarrancado sin remedio: nuestro sí fue un argumento clave para seguir adelante tras el no en Francia y Holanda.

E interesa a Europa porque una aplicación ambiciosa del Tratado tendrá su mejor impulsor en un país netamente proeuropeo como España, encabezado por un Gobierno europeísta que cuenta con un amplio consenso político y social para esa tarea.

Lisboa no es el fin de la historia en la construcción europea.
De hecho, habrá que seguir profundizándola en el futuro (pienso, por ejemplo, en un Gobierno económico y social que cuente con un Tesoro comunitario) hasta conseguir la plena unión política.

Pero, de momento, con el nuevo Tratado la Unión Europea -ya con personalidad jurídica propia- ofrecerá, entre otras cosas, un teléfono al que llamar y, sobre todo, un alma.
Interdependiente, por supuesto.

Y ya es bastante para los tiempos que corren.

CARLOS CARNERO 06/10/2009
es embajador en Misión Especial y fue miembro de la Convención Constitucional Europea.

Manuel
#466

lunes, octubre 05, 2009

Alma de Pachamama


Mercedes Sosa


Para muchos era la gran voz popular de América.
De ésa a la que los vecinos del norte le expoliaron hasta el nombre.
Nadie como Mercedes Sosa ha cantado de una forma tan conmovedora
Gracias a la vida, Alfonsina y el mar o Volver a los 17.
Con sólo una guitarra y un bombo.
Pura emoción.

La tucumana fue esa voz con conciencia que llevó por el mundo las canciones de Atahualpa Yupanqui, Violeta Parra, Horacio Guarany...
Ritmos de chacareras, zambas, milongas, guajiras, cuecas...

Cantó con Pablo Milanés, Chico Buarque, Charly García o Milton Nascimento.
Por los desaparecidos en las dictaduras latinoamericanas y en defensa de los derechos humanos y la libertad.
Una mujer de izquierdas que aseguraba no haberse alejado nunca de Dios y que grabó la Misa criolla, de Ariel Ramírez.


A principios de los ochenta halló refugio en Madrid, cuando tuvo que dejar Argentina porque los militares ya no podían soportar el efecto de su voz profunda.
Cuando cantaba la Serenata para la tierra de uno, de María Elena Walsh ("porque me duele si me quedo, pero me muero si me voy"), no hacían falta más explicaciones: decía que las canciones debían ser honradas.

Estuvo muy enferma y se pasó meses sin poder salir de casa.
El Senado argentino le rindió homenaje con un galardón por su trayectoria y su compromiso social. La mujer que conmovió con su canto de timbre oscuro y cálido al público del teatro Colón de Buenos Aires, el Olympia de París o el Carnegie Hall de Nueva York, nos ha dejado.

Su vida era cantar.
Y no podía estar sin hacerlo.
Porque La Negra, con su aire de Pachamama, de Madre Tierra,
llevaba en su voz un pedazo del alma de la humanidad.


CARLOS GALILEA 05/10/2009


Manuel
#465


Brasil, un país cansado de ser emergente

Brasil organizará el Mundial de Fútbol del año 2014 y los Juegos Olímpicos (JJ OO) de 2016.
Bastantes analistas, al comentar las votaciones de los miembros del Comité Olímpico Internacional en Copenhague, el pasado viernes, subrayaron que, más que las características técnicas del proyecto olímpico de Río de Janeiro, se ha premiado la situación geoestratégica brasileña (serán unos juegos de todo un continente, América Latina) y la pujanza económica ascendente de ese gigantesco país cada vez más emergente y menos tercermundista.

Si ello fuese así, se trataría de una manifestación muy plástica del desplazamiento del poder en el mundo desde EE UU, Europa y Japón hacia las nuevas realidades emergentes.
Apenas unos días antes, el G-20 en Pittsburgh había enterrado el club de los ocho países más ricos del mundo (G-8) y lo sustituyó por otro en la que están presentes los principales países en despegue, Brasil, Rusia, India y China (los países BRIC). En el punto 18 de la Declaración de Pittsburgh se dice: "Hemos designado el G-20 para ser el principal foro de nuestra cooperación económica internacional. Establecimos el Foro de Estabilidad Financiera para incluir así a las principales economías emergentes y dar la bienvenida a sus esfuerzos para coordinar y supervisar programas de fortalecimiento de la regulación financiera".

Conscientes de su nuevo papel en el planeta, hace apenas tres meses que los países BRIC se constituyeron en un nuevo foro en defensa de sus intereses.
Los dirigentes de los citados cuatro países se reunieron en Ekaterimburgo (Rusia) y pusieron encima de la mesa su formidable potencial: representan casi a la mitad de la población mundial, un cuarto del PIB mundial, el 40% de toda la superficie, y el 65% de todo el crecimiento de estos años. Lo disímil de estos porcentajes manifiesta la desigualdad en el mundo, que los emergentes denuncian con su sola presencia. Los BRIC quieren tener representación en la dirección del Fondo Monetario Internacional (siempre europea) o del Banco Mundial (siempre estadounidense), pretenden cambiar el funcionamiento del Consejo de Seguridad de la ONU, e incluso hacen escarceos para lo que sería una verdadera revolución monetaria en el mundo, de la que cada vez se habla más: la sustitución del dólar como moneda de reserva mundial y su sustitución por una cesta de monedas, más allá de la divisa norteamericana y del euro.

Pero Lula da Silva, presidente de Brasil, quiere ir más lejos.
Cuando fue elegido para un segundo y último mandato (por ahora ha soportado mejor que otros presidentes latinoamericanos la tendencia irresistible a cambiar la Constitución para poder ser reelegido al menos en otra ocasión), declaró: "Estamos cansados de ser una potencia emergente". Es decir, quiere que Brasil pase a la categoría de país desarrollado, sin marcha atrás.
Esta ambición es la que le hará pasar a la historia. En los siete años de Presidencia, Lula ha hecho avanzar mucho a su país: saldrá de la recesión en el pelotón de cabeza (en el segundo trimestre de 2009, el PIB ya ha aumentado); sus porcentajes de crecimiento a lo largo del periodo han sido muy superiores a los de las dos décadas anteriores; la pobreza extrema se ha reducido del 35% en 2001 al 24,1% en 2008; cuatro millones de ciudadanos dejaron el umbral de pobreza y se incorporaron a unas clases medias que ya superan el 50% de la población total... El lado oscuro de esas mismas cifras indica todo lo que aún queda por hacer en materia de desigualdad, pobreza, inseguridad ciudadana, contaminación ambiental, corrupción y, como reflejaba el investigador Clóvis Brigagao, "una baja institucionalidad política".

En términos de progreso y bienestar no cabe duda de que Lula y su predecesor, Fernando Henrique Cardoso, han sido muy positivos para Brasil, cuya economía es la novena del mundo (más grande que la española), pero cuyo potencial de crecimiento -ayudado por el maná de las gigantescas reservas de petróleo submarinas, recientemente descubiertas- puede ayudarla a escalar, en el plazo de una década, a la quinta o sexta posición del planeta.

El futuro de Brasil, con sus luces y sus sombras, determinará sin duda el futuro de América Latina, ya que su economía es nada menos que la mitad de la de la región.

JOAQUÍN ESTEFANÍA 05/10/2009

Manuel
#464

sábado, octubre 03, 2009

Laicidad

Tiempos estos en que parece una utopía que la asociación Escuela Laica -quien quiera apuntarse: www.escuelalaica.com- reclame, ante el inicio de las matriculaciones del nuevo curso, que no se imparta la enseñanza de ninguna religión en las escuelas públicas y subvencionadas.
Tiempos duros en que, con una Constitución como la nuestra, que garantiza un Estado aconfesional, clamamos por lo obvio.

Y ya, poniéndonos más utópicos si cabe, deberíamos exigir que el espíritu de la laicidad impregne las escuelas.

¿Qué es la laicidad, nuestra herencia tardía del Siglo de las Luces?
Propongo una definición del maestro politólogo libanés Georges Corm (en su conferencia "Globalización y comunitarización del mundo: ¿Cuál es el futuro de la laicidad", 2006), pues no encuentro palabras que la definan mejor para el momento actual:
"La laicidad debe librarse del corsé de la especificidad que ha caracterizado su emergencia histórica, es decir, la rivalidad de dos poderes, temporal y espiritual (...). Debe elevarse al nivel más superior de la filosofía universalista y humanista de la que surgió, y afirmarse de nuevo como el pilar fundamental de una práctica de esencia democrática (...). Una laicidad bien entendida es, ante todo, una doctrina de concordia civil en el interior de los Estados, así como en las relaciones interestatales; es también una doctrina que protege al individuo de la dictadura del conformismo y de las presiones psicológicas que pueden ejercer sobre él los notables y dirigentes de su comunidad religiosa o étnica; es además una doctrina destinada a preservar la integridad de la religión y de los valores espirituales, resguardándolos de las manipulaciones de los políticos en la competición por el poder, al tiempo que preserva la integridad del Estado de las manipulaciones de los religiosos".

No se me ocurre nada que añadir a esta parrafada.
Salvo que somos pocos, y utópicos estamos.

MARUJA TORRES 25/06/2009

Manuel
#463

viernes, octubre 02, 2009

2016 : Rio de Janeiro


Río se ha impuesto en la última curva.
Los brasileños han sacado petróleo de sus grandes bazas:
el olvido olímpico de Suramérica y la pujanza económica del país



Manuel
#462

jueves, octubre 01, 2009

El escarmiento soviético

Lo esencial es durar.
El pensamiento crítico aprovecha los aniversarios para el cuestionamiento.
El pensamiento dogmático, en cambio, para afirmarse en la duración.
Con frecuencia no son las nostalgias del pasado sino las dudas respecto al futuro las que conducen a celebrarla.

La Unión Soviética cumplió 60 años en 1977. Cuando alcanzó los 70, en 1987, sólo faltaban dos para que el estruendo de la caída del muro berlinés condujera a su liquidación dos años después: no llegó a cumplir los 72, la duración de una vida humana.
Nada de esto sucederá con la República Popular China.
Llega a este 60 aniversario que hoy celebra mucho más fuerte y lozana que la URSS, el modelo sobre el que se fundó, cuando tenía la misma edad. Las celebraciones que ha preparado el régimen se encargarán de demostrarlo. El régimen de Moscú se hallaba en 1977 en fase de decrepitud creciente, en estagnación económica y dirigido por un enfermo de 71 años que era Leónidas Breznev; mientras que la China actual es el motor del crecimiento económico mundial y está dirigido con mano de hierro por una cúpula comunista, presidida por Hu Jintao, un gris ingeniero de 67 años, con el que se ha conseguido organizar ordenadamente el cuarto relevo generacional en el poder supremo de la República e incluso preparar el quinto para 2012.

Los dirigentes chinos siempre han estudiado con detenimiento los pasos realizados por quienes fueron sus inspiradores e incluso compañeros dentro del movimiento comunista mundial. Y lo han hecho incluso después de la ruptura de relaciones entre Moscú y Pekín en 1963, en cuyo hueco anidó la genial idea de la apertura americana a China, obra personal del por tantos otros conceptos denostado presidente Nixon. Pero en cada ocasión las lecciones tomadas de la experiencia les ha conducido a optar por el camino contrario al que eligieron los dirigentes de Moscú. Los levantamientos de Budapest en 1956 y la primavera de Praga en 1968 fueron analizados con gran atención en Zhongnanhai, el recinto cerrado donde viven y trabajan los líderes comunistas chinos. De las dudas y torpezas soviéticas ante los levantamientos contra los regímenes comunistas salió el implacable aplastamiento militar de la revuelta estudiantil en la plaza de Tiananmen.

La disgregación de la URSS y su conversión sin orden ni concierto al capitalismo también han sido objeto de profunda reflexión china. No puede entenderse la reacción de la cúpula comunista ante los sucesos del Tíbet o de Xin Jiang sin las lecciones aprendidas en 1991 de las independencias de las repúblicas bálticas y de la implosión soviética que generó un buen puñado de nuevas repúblicas independientes.

Pero no basta con aprender de los errores del otro. La fundación de la República Popular en 1949, nada tiene que ver con la toma del poder por el partido bolchevique. Mientras que estos últimos se habían propuesto implantar un régimen socialista y liquidar las clases sociales por la fuerza, lo que querían los dirigentes chinos era terminar con cien años de divisiones internas y dependencia externa, crear una república e imponer una reforma agraria en un país donde el 87% de la población vivía y dependía del campo. Los primeros eran internacionalistas y en sus orígenes al menos pensaban en exportar la revolución; los chinos en cambio ni ahora ni hace 60 años eran internacionalistas, aunque se acogieran nominalmente al rótulo.

Mao Zedong, el fundador, como todos los progresistas chinos, creía en las ventajas de la modernidad y deseaba que su país se beneficiara de ellas. Como todos los nacionalistas, pensaba que su país salía de un siglo de humillaciones a cargo de las potencias europeas. A estas ideas había que añadir su peculiar comprensión del marxismo soviético y su adhesión dogmática y feroz al estalinismo y a sus propias formas, trasladadas mecánicamente a todos los aspectos de la vida pública, desde la estética y la arquitectura hasta la economía y la estructura del partido. La moda soviética, que compró entera en 1949, era a sus ojos lo más avanzado del momento; como lo era la de Estados Unidos en 1972, cuando recibió a Nixon, abriendo las puertas a la simbiosis económica actual. Los sucesores de Mao, que hoy aplaudirán la exhibición de poderío militar en Tiananmen, son también unos nacionalistas chinos, adictos al progreso, que saben incompatible la unidad y la estabilidad que quieren para su país con la libertad que se les debe a sus ciudadanos y a esos pueblos tan felices, 27 etnias, que dicen vivir en celestial armonía en el imperio de la etnia han que les engulle.

LLUÍS BASSETS 01/10/2009

Manuel
#461