viernes, agosto 07, 2009

Baltic Tour #11 - Narva ter


Adiós Narva


Con nuesto BaltMobile




El río Narva, frontera con Rusia


El mar báltico, 2ª etapa




Manuel
#443

Un mundo, una Europa

G-8, G-5, G-20, G-2, G-3 y ahora G-14 (el G-8 más el G-5 más Egipto):
nunca las matemáticas del orden mundial parecieron más complejas y confusas.

Kofi Annan, con ocasión del 50 aniversario de Naciones Unidas, en 2005, intentó ajustar las instituciones multilaterales de nuestro mundo para que se adecuen a sus nuevas realidades.
Fue un esfuerzo valiente que se produjo demasiado pronto.
El mundo industrial del norte todavía no estaba preparado para reconocer el nuevo peso de las potencias emergentes y la necesidad de alcanzar un nuevo equilibrio entre el norte y el sur, entre el este y el oeste.

¿La actual crisis financiera y económica, dada su profundidad traumática y la responsabilidad obvia de Estados Unidos en su origen, creó las condiciones necesarias y un clima más favorable para una refundación importante de las instituciones multilaterales?
Es demasiado pronto para confiar en que se produzca un verdadero cambio.
Lo que es seguro es que un reequilibrio entre el norte y el sur debe comenzar con una mirada honesta y realista de la situación actual de Europa en nuestro sistema multilateral.

Hoy tenemos a la vez demasiada Europa y demasiado poca Europa, o, para decirlo de otra manera, demasiados países europeos están representados en los principales foros del mundo, con demasiadas voces.
En cambio, en términos de peso e influencia, no hay suficiente Europa unida.

A principios de los años ochenta, un ex ministro de Relaciones Exteriores francés, Jean François-Poncet, sugirió que Francia y el Reino Unido abandonaran sus sillas permanentes en el Consejo de Seguridad de la ONU a favor de una única plaza de la Unión Europea.
Así Alemania ya no intentaría conseguir la suya propia, Italia no sentiría que la dejaban fuera y la identidad internacional de Europa se fortalecería de modo espectacular.
Por supuesto, esto no sucedió.
Francia y el Reino Unido no estaban dispuestos a abandonar el símbolo de su estatus nuclear e internacional. Y probablemente hoy estén aún menos dispuestos a hacerlo en nombre de una Unión que es menos popular que nunca, al menos en las Islas Británicas.

No obstante, seamos razonables: lo absurdo de la presencia de Italia en el G-8, sumado al hecho de que países como China, India y Brasil no sean miembros oficiales, ya no es aceptable o justificable.
Aún así, debido a esa anomalía, Europa sufre un grave déficit de legitimidad y presencia a nivel internacional.

Obviamente, Estados Unidos no se puede comparar con una Unión que está muy lejos de convertirse en un Estados Unidos de Europa.
Pero si el contraste entre los dos lados del Atlántico, entre el continente del "Sí, podemos" y el continente del "Sí, deberíamos", es tan inmenso, es por razones que los europeos se niegan a afrontar o incluso discutir.

La primera es la falta de algo que encarne a la Unión Europea.
Sería absurdo comparar al presidente estadounidense, Barack Obama, y al presidente de la Comisión de la UE, José Manuel Barroso, como si fueran iguales. Mientras que Obama debe su elección en gran medida a su carisma, Barroso probablemente se suceda a sí mismo precisamente por su falta de carisma, porque dice muy poco en tantos idiomas. Para los líderes nacionales de la UE cuyo último deseo es tener que lidiar con un nuevo Jacques Delors -es decir, un hombre con ideas propias-, un cero a la izquierda como Barroso es sencillamente ideal para ese puesto.

Pero la UE está pagando un precio altísimo por el anonimato burocrático de sus líderes.
Un proceso de creciente alienación e indiferencia entre la Unión y sus ciudadanos está en marcha, ilustrado por el bajo nivel de concurrencia en las últimas elecciones para el Parlamento Europeo.
Como consecuencia, hay menos Unión en Europa y menos Europa en el mundo.

Una voz europea fuerte, como la de Nicolas Sarkozy durante la presidencia francesa de la UE, puede marcar una diferencia, pero sólo por seis meses, y a costa de reforzar los sentimientos nacionalistas de otros países como reacción a lo que interpretan como expresión de "orgullo galo".

Así que si los europeos quieren recuperar la confianza en sí mismos, el orgullo y la esperanza colectiva, deben aprovechar la oportunidad que el ajuste necesario e inevitable del sistema multilateral representa para ellos.
Deberían hacer de la necesidad una virtud.
Por supuesto, una única voz europea en las instituciones multilaterales parece menos realista que nunca: ¿quién la quiere, excepto tal vez los miembros más pequeños de la UE?

Pero la última oportunidad de Europa de ser un actor de peso en un mundo multipolar descansa precisamente en su capacidad para presentar una voz única, unida y responsable.
Europa existe hoy como actor económico, no como actor político internacional.
Si los europeos se fijaran para sí mismos el objetivo de hablar con una sola voz, de tener un representante en el espectro de instituciones multilaterales -empezando por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas-, los tomarían más en serio.

En la era global, con el ascenso de las potencias emergentes y la relativa decadencia de Occidente, la única Europa que será tomada en serio es una Europa que pueda hablar y ser vista como una.

Dominique Moisi 02/08/2009

Manuel
#442

domingo, agosto 02, 2009

Baltic Tour #10 - Narva bis


El Castillo de Narva


Patio interior


Panorámicas desde el Castillo




Paso fronterizo




Narva, centro ciudad



La playita


Ivangorod, ciudad gemela rusa, con su otro Castillo


En una esquinita, olvidado, el amigo Vladimir
(en realidad indicando el camino hacia los WC)


La aduana, en hora no punta


Manuel
#441

Baltic Tour #9 - Narva


¿Dónde demonios queda Narva?

Pués aquí mismo:
más cerca de Petersburgo que de Tallinn



En ese día tormentoso, la lluvia nos dió la bienvenida
Cielo nubloso, grís, poco alentador
Sin paraguas salimos a pasear


La iglesia luterana


Y aqui el puente que une dos mundos :
Estonia a la izquierda, Rusia a la dercha

(fijense en la playita para bañarse)


La ciudad ha sido danesa, sueca, rusa...
En ella además vivían alemanes, finlandeses, polacos...
De allí que cada uno dejara una cosita propia :
un castillo, una estatua, una iglesia...



Ciudad natal de uno de mis héroes


Pero tanto caminar al azár
Al final llegó nuestra justa recompensa
El restaurante perfecto : comida azerí en el Absharon


Una monísima camarera rusa...
Shashliki de carnes, harenques, tomates y pepinos...
Un buen vino georgiano,...

¡y 100 gramos de vodka por persona!


La mejor toma de contacto posible con esta peculiar ciudad

Manuel
#440

Chinofilia

Llámenlo xenofobia si quieren.
Pero de entre todas las tribus que habitan el país, incluidas las originarias -los españoles y sus compatriotas del noreste que quieren dejar de serlo- , me quedo con los chinos.
Son hacendosos, inteligentes, amables, reservados y, por encima de todo, discretos.

Permítanme la generalización, pero nunca les he visto en trifulca alguna, ni bocinar en un atasco de tráfico, ni montar comidas campestres en los parques públicos, ni pasearse por las calles a la hora de la siesta con las ventanas abiertas de sus coches tuneados atronando al personal con raps chinomandarinos. Circunspectos en el vestir, rechazan esa moda crecientemente extendida de pensar que el mejor traje de gala es una camiseta de Ronaldo (el del Madrid) o del sueco con nombre yugoslavo (el del Barça).

Supongo que amarán a su país, pero no se pasan el día dando el coñazo con su nacionalismo, ni te echan en cara lo orgullosos que están de ser chinos, ni sacan a pasear su bandera (¡quién inventaría estos trapos ridículos!) a la menor ocasión.
Allá donde van, se acomodan a las normas.
Y en lugar de exhibir sus diferencias, se dedican a aprender y a prosperar.

Qué envidia da ver a los escolares chinos haciendo los deberes en la trastienda del todo a cien, repasando con esmero esos preciosos pictogramas de su caligrafía, silenciosos, obedientes.
Igualitos que nuestros queridos colegiales, generalmente chillones e insolentes, con la Play en la mano dale que te pego, y presumiendo de malos modos.

Cuando entras a una de sus tiendas, te sonríen y se muestran solícitos pero sin ser pesados.
Siempre tienen cambio, no importa si te llevas un elefante de loza tamaño natural o una bolsa de gominolas. Y aunque no dudo de que tengan problemas personales e ideología, no se los trasladan a sus clientes como algunos de nuestros celebrados taxistas. ¿Cuándo se harán con el sector y podremos, por fin, coger un taxi sin temor a tener que tragarnos la baba del locutor justiciero de las mañanas, o a que nos relaten una vez más las nueve Copas de Europa?

Pero si hasta llevan bien sus leyendas urbanas, ya sabe, eso de que nadie ha asistido al funeral de un chino o que alrededor de sus restaurantes no proliferan los animales domésticos.
Donde cualquier otro grupo armaría un pollo discriminatorio, los chinos ponen una mueca de condescendencia y siguen a lo suyo.
Deberíamos aprender mucho de los chinos. Nos conviene.
No queda mucho para que sean ellos los que entren en la tienda y nosotros los que tengamos que atenderles.

RAMÓN MUÑOZ 02/08/2009

Manuel
#439

Baltic Tour #8 - Tartu bis


Otro paseito por el casco antiguo


El puente del ángel (vete a saber porqué...)


El puente del diablo (vete a saber porqué...)



La única catedral católica está en ruinas...


...y se pueden visitar



Nación de poetas (y de estatuas macizas)


Casitas de madera


La casa de los finlandeses
(desde hace ya una tira de siglos)


El coche no está pintado en la fachada, es de verdad



Tartu, vista aérea
(todo bosque)


Manuel
#438

sábado, agosto 01, 2009

Baltic Tour #7 - Tartu


Estonia




Tartu


Cafés y terracitas...


Orientarse



Para los románticos


Paseando cerca de la Universidad





La Torre de Pisa de Tartu




Manuel
#437

Receta

El propósito de esta receta es ofrecer los ingredientes y la preparación para golpes de Estado que no dependan -al menos inicialmente- del uso de las Fuerzas Armadas.

Como se sabe, el mundo ya no digiere tan bien los golpes militares.
Esta intolerancia ha puesto de moda una nueva forma de cocinar la toma del poder. L
a nueva receta se basa más en abogados que en tenientes coroneles, y usa como ingredientes fundamentales reformas constitucionales y referendos en vez de tanques y ataques armados al palacio presidencial.

La receta es diferente, pero el resultado es el mismo: un líder autocrático que, guardando las apariencias democráticas, retiene el poder por tiempo indefinido y hace lo que quiere.
Es importante enfatizar que, al igual que todas las recetas que se internacionalizan, ésta también se prepara de manera algo diferente en cada país. Por ejemplo, las elecciones en Zimbabue para dejar a Robert Mugabe en el poder después de 29 años se cocinan de manera distinta de como se practica la gastronomía electoral en Rusia. Allí la receta garantizó que, a pesar de las elecciones, Vladímir Putin siga mandando aunque el presidente es otro. A su vez, en Irán, donde les gusta comer la política muy aderezada con religión, el chef supremo, Alí Jamenei, explicó que la aplastante y sospechosa victoria electoral del presidente Mahmud Ahmadineyad fue "una señal divina". Quienes salieron a las calles de Teherán a reclamar, convencidos de que les habían robado el voto fueron, apaleados por las milicias civiles del régimen. Estas milicias son otro ingrediente indispensable en esta receta. En su versión latinoamericana, la receta depende más de manipulaciones constitucionales que en otras partes.

A continuación les ofrezco los ingredientes -con sazón latina- y su preparación.

INGREDIENTES

1. Millones de pobres. Una abrumadora mayoría de la población a la que siempre se le ha prometido mucho y dado poco.

2. Gran dosis de desigualdad. Pobreza inimaginable que coexiste con fortunas incalculables.

3. Injusticia, exclusión social y discriminación racial.

4. Corrupción en abundantes cantidades.

5. Élites políticas y económicas complacientes y seguras de que "aquí no va a pasar nada".

6. Partidos políticos muy desprestigiados.

7. Una clase media apática y desilusionada de la democracia, la política y los políticos.

8. Parlamento, poder judicial y Fuerzas Armadas puestas a un largo remojo que les haya "suavizado" la espina dorsal. Es importante asegurar que en estas instituciones reine la ineficiencia, la indolencia y la corrupción. Debe ser fácil comprar a un juez, un senador o un general.

9. Medios de comunicación cuyos propietarios los utilizan principalmente para promover sus propios intereses comerciales o electorales.

10. Una superpotencia extranjera neutralizada o distraída por otras prioridades y congestionada de emergencias.

11. Apatía mundial y una opinión pública internacional con déficit de atención.

12. Un enemigo externo fácil de denunciar como una amenaza a la nación o como la causa de algún problema importante. La CIA es ideal. Un país vecino también sirve. O inmigrantes con otro color de piel. Si no, siempre están los judíos y el Mosad.

12. Brigadas de choque "populares" bien armadas y entrenadas para romper las cabezas -y más- de los miembros de la sociedad civil que osen reaccionar a los avances de "la revolución del pueblo". No hace falta que estas brigadas sean numerosas; sus miembros deben ser violentos y estar dispuestos a todo "en nombre de la revolución". Su vínculo con el Estado debe siempre quedar oculto. Las cárceles son buenos centros de reclutamiento para estas "brigadas populares".

PREPARACIÓN

1. Sacúdase bien a la población más pobre con la campaña de polarización y conflicto social más intensa y agresiva que sea posible. La armonía social es un obstáculo que debe eliminarse, mientras que el odio entre grupos sociales debe ser llevado a su máximo. Esto es fácil de lograr si se cuenta con los ingredientes descritos arriba.

2. Llegar al poder gracias a una elección democrática. Esto se facilita si los partidos tradicionales están desprestigiados y el contrincante es un empresario neófito o un miembro de las clases políticas que siempre han dominado el poder.

3. Ganar toda nueva elección. Como sea. Hacer lo que haga falta. Pero nunca dejar el poder. Las elecciones no son para eso.

4. Cambiar los altos mandos militares promoviendo a oficiales de probada lealtad al presidente y su "proyecto". Premiar con promociones y beneficios materiales a los oficiales leales y castigar a los poco entusiastas. Espiar a todos todo el tiempo.

5. Hacer lo mismo con jueces y magistrados.

6. Una vez completado el paso anterior, proponer cambios constitucionales para ser aprobados mediante un referéndum nacional. En ese referéndum estimular la abstención de la oposición.

7. La nueva Constitución debe garantizar todo tipo de derechos a los ciudadanos -muy especialmente a los más pobres-, a la vez que minimiza sus deberes y obligaciones. Prometer que la nueva Constitución aliviará la pobreza y disminuirá la desigualdad. También debe tener normas poco comprensibles que concentren el poder en el presidente y permitan su reelección indefinida.

8. Desprestigiar, minimizar y reprimir a la oposición política.

9. Controlar a los medios de comunicación. Tolerar algunos medios críticos contra el Gobierno que tengan pocos lectores o telespectadores, como ejemplo de que se respeta la libertad de expresión.

10. Repetir el paso número tres. Indefinidamente.

¡Buen provecho!
MOISÉS NAÍM 26/07/2009
Manuel
#436